lunes, 25 de diciembre de 2006

El día de la salud

El pasado viernes fue el día de la salud en España. Como todos ya saben, cada 22 de diciembre se celebra el sorteo de la lotería de Navidad, más conocido por “El Gordo”. En este pueblo de jugadores, todo el mundo compra décimos y participaciones con avaricia –yo el primero ¿eh?- con la esperanza de jubilarse anticipadamente. Realmente, todos sabemos también que con un solo décimo no puede uno dejar de trabajar, pues con 300.000 euros (50 millones de las antiguas pesetas) se tendrá una sensación de alivio importante, pero no nos permitirán pasar a vivir del cuento. Lo lógico sería comprar tres o cuatro de ellos –del mismo número, claro- para así pillar un pellizco respetable, pero tres meses antes del sorteo se deja la lógica en en último cajón del armario y se compra todo lo que se nos ofrece y mucho más: el décimo de la cafetería donde vamos a almorzar todos los días, el del quiosco donde compramos los periódicos, las papeletas del colegio de los sobrinos, de las cofradías de semana santa, de los moros y cristianos... Y eso sin salir de Elche, que luego están los que se compran en los viajes, a los amigos de fuera, etc. El caso es que cuando llega el sorteo se da uno cuenta de que ha gastado más de lo que pensaba y que ha vuelto a hacer lo que el año pasado -y el otro, y el de más allá- dijo que no se volvería a repetir. Si ese dinero se hubiera invertido en un solo número, las probabilidades de coger algo tal vez serían menores, pero en caso de que nos sonriera la suerte, al menos se podría permitir uno mandar más de una cosa a paseo. Pero ¿y la cara de tonto que se nos queda cuando vemos que los niños de S.Idelfonso no han acertado ni un solo número de los que jugamos? Aún nos queda la esperanza de coger algo en la pedrea, pero en todas las conversaciones se oyen las mismas frases: “No, si lo importante es tener salud” y “eso, que no nos falte salud para trabajar”. Y al final, en la pedrea tampoco tenemos nada. ¡Jolín!, tanto número para nada. El año que viene no me pasa, ya verás...

2 comentarios:

Carlitos dijo...

Si lo importante realmente es la salud, ¿por qué será entonces que nos acordamos de ella sólo cuando no nos ganamos la lotería? Y más, ¿alguno de los ganadores se acuerda de la salud una vez cobrado el premio, y lo primero que hace con el dinero es ir al doctor?

Personalmente nunca me atrajo el juego, y agradezco que así sea. Y tener salud, también, que es lo que realmente importa :-)

Abrazo,

Carlitos

pejiguera dijo...

Sabes que mi despedida favorita es ¡salud para todos!, pero eso no quita que a los españolitos nos guste jugar (más cuanto más cerca del Mediterráneo). Pregúntale a Eva a ver qué dice. :-D

Mi padre piensa como tú. Todos los días dice que le toca el reintegro de algo. ¡Claro, como no juega!