lunes, 1 de enero de 2007

El juez de la horca

Sadam Hussein ha muerto. Mejor dicho, le han “muerto”. La semana pasada murió un dictador, y ésta han ejecutado a otro. Si no me alegré de una, mucho menos lo hago de ésta. Desde el punto de vista humano, creo que no es buena solución quitar la vida a nadie, por muchas que haya quitado él, al igual que no podemos acabar con el canibalismo comiéndonos a los caníbales. Y desde el punto de vista práctico, no creo que su muerte vaya a solucionar ningún problema de los que la salvadora coalición de las Azores ha llevado a Iraq, sino todo lo contrario. Pero claro, esperar comportamientos sensatos de las cabezas pensantes que rigen nuestros destinos es mucho pedir. Su lógica aplastante ha provocado que hoy día, todo Oriente Medio –no sólo Iraq- sea una bomba de relojeria (Irán, Palestina) que puede estallar en cualquier momento. ¿O era esto lo que buscaban?

2 comentarios:

Carlitos dijo...

Otra metáfora, Peji. "Luchar por la paz es como f*llar en nombre de la virginidad".

Disculpe que le haya ensuciado el blog. Con lejía sale!

pejiguera dijo...

Ja,ja,ja, esa no la conocía. La guardo.

Y no se preocupe, que esto no lo lee casi nadie. De todas formas, por aquí creo que tenía un poquito de jabón lagarto. A ver, a ver...