domingo, 25 de febrero de 2007

De natación y otras cosas

Y para evitar “pelusas” familiares, ahora tengo que decir que ayer sábado, mi hijo participó en una competición social en la piscina del pabellón “Esperanza Lag”, promovida por el “Elche Club de Natación” entre sus alumnos. Los niños pudieron inscribirse en cuantas pruebas quisieron participar (croll, braza, espalda, etc.) e incluso hubo una final para los padres que se quisieran apuntar a la fiesta.


En la salida de la prueba de croll

Como colofón, hubo entrega de medallas a todos los participantes y un vale para la cafetería del pabellón, canjeable por un bocadillo y una bebida.



Aquí mi hijo, feliz con la medalla, después del bocadillo.

A mí me habría gustado participar, pero hubo un cúmulo de conjunciones astrales que lo impidieron. A saber:

1. A mi mujer se le olvidó inscribirme
2. Casualmente, el día anterior me llamó mi ex-monitor de natación y buen amigo Carlos, para quedar, cita ésta que llevábamos posponiendo por distintos motivos más de un año. Cuando le dije lo de la competición, se apuntó de inmediato, pero como en la grada hacía un calor insoportable -33 grados- y no íbamos vestidos para la ocasión, la vimos desde las ventanas de la cantina. No hace falta decir que invertimos el orden –valga la redundancia- de la orden del día: primero nos comimos el bocadillo y nos bebimos la bebida y luego entramos a la piscina (a la grada para ser más exactos) para hacer la digestión y alguna foto del evento, que para eso me había llevado la cámara.
3. La piscina del pabellón me daba pánico, más por la profundidad que por la longitud. Y digo “daba” porque ahora que la he visto, pienso que no es tan fiera como la pintaban, así que algún sábado de estos iré a ver qué tal se nada allí, y el año que viene... Qué quieren que le haga, después de 6 años nadando tres veces por semana, las profundidades aún me infunden un profundo respeto.

He de decir, para terminar, que todos los niños salieron contentísimos y los padres sudadísimos, no así las madres, porque como son las que los acompañan habitualmente, ya iban preparadas con ropa adecuada para la sauna de la grada (pero olvidaron avisarnos ¿saben?). Finalmente añadiré que los bocadillos fueron –en mi opinión- una castaña, y que la cerveza, con nombre de ave rapaz, le iba a la par (no se pueden citar marcas, porque si no diría que era El Águila).

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hondaa?????? Serás cara dura. Te voy a tirar a la piscina con las boleadoras esas que me pediste. Ah! pero no te permitiré que bebas alguna birra de esas de la que tanto te quejas y te ayudan a conseguir ese estado sobrio que te ayuda a lanzarte a la piscina. !pijorro!(¿no te da vergüenza?).

Bueno, basta ya de ataques. Te doy la enhorabunea por tu blog y también le brindo mi felicitación a mi primo preferido, Pepe ( y a María también). Estás guapísimo con esa medalla y es precioso resplandor que brilla en tu aparato de dientes al reflejar esa medalla. ¡¡GUAPO!!

Un beso a todos y muchos abrazos.

Verounico

Anónimo dijo...

Quise decir ebrio, las cervezas que me tomé yo me jugaron una mala pasada.

nadador dijo...

Bueno, bueno... veo que incorporas 3 nuevas técnicas de escaqueo acuático. ¡Tú siempre innovando! No esperaba que llegaría a convertirme en una de tus excusas, después de tanto tiempo intentando arrancarte un largo más.

Pero no pongas como excusa la profundidad de la piscina... que tú eres muy buena persona en el fondo.

Un abrazo.

pejiguera dijo...

Vero: usted me confunde, señorita. Cualquiera que te lea y no me conozca, va a pensar que soy la mismísima encarnación del Capitán Haddock. Y te puedo garantizar -porque me lo han dicho- que después de una(s) cerveza(s) no se nada mejor, pues la línea de flotación baja bastante. Además, mucho "vacilar" con las boleadoras, pero hace un mes que volviste de la Pampa y aún no las he visto. De todos modos, gracias por tu simpática visita, sobrina. ;-)

Jolín, Carlos, sabes que constantemente incorporo novedades a mi catálogo de habilidades, pues hay que estar al día, pero si me las descubrís ¿qué va a ser del factor sorpresa? En cuanto a la profundidad, como en todo, existe el término medio. Ni tan poca como para ir limpiando el fondo con los pelillos de la barriga, ni tanta como para tener que alquilar un batiscafo si se te hunden las gafas. Gracias otra vez.

Y -esto es para los dos- ahora que ya sabéis el camino, a ver si os dejáis caer más a menudo por aquí.

¡Salud para todos!

Anónimo dijo...

jolines, si soy yo
hola papa te he dejao un comentario.
Ah y me lo paaaaseee muy bien.

pepe