martes, 13 de febrero de 2007

Eclipse

ELCHE. NOVIEMBRE DE 1998.

En una de nuestras habituales reuniones de los sábados por la mañana, los chicos del Grupo Ilicitano de Astronomía (4 ó 5 componentes activos), pensamos que ya es hora de decidir qué vamos a hacer al respecto del eclipse que se nos viene encima. Aunque algunos creen que aún es pronto para empezar a ver cosas, yo, inspirado por la cerveza y los calamares que tengo delante, opino que hay que moverse ya y rápidamente, pues no estamos solos en el mundo. Ya sé que la Astronomía no es una de las aficiones más extendida entre la humanidad y que sus practicantes somos considerados como “bichos raros”, esos de las gafas o la cabeza gorda (en mi caso, las dos cosas), la mayoría de las veces con cara de empollones. Por lo que estoy leyendo en Internet y en revistas especializadas, la gente ya está movilizándose hace bastante tiempo y en mi opinión, no hay tantos sitios donde escoger. La franja de totalidad atraviesa varios países en Centroeuropa y en Asia, pero hay que descartar muchos de ellos por distintas razones (mal tiempo, posible peligro para nuestra integridad física, etc.) Como no nos ponemos de acuerdo ni en ésta, ni en sucesivas reuniones (probamos a cambiar los calamares por patatas bravas, pero tampoco), finalmente decidimos que cada uno vaya adonde prefiera y así las posibilidades de ver el eclipse, como agrupación, aumentan ostensiblemente...


Así empezaba un pequeño relato que escribí con motivo de mi viaje a Hungría para ver el último eclipse total de sol del pasado milenio (agosto de 1999). Si les parece bien, voy a ir publicándolo regularmente en este espacio, pues aparte del interés personal, creo que contiene alguna información que puede resultarles útil. Sus comentarios a favor o en contra serán igualmente bien recibidos. Intentaré también ilustrarlo con alguna foto, para que sea más ameno.

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