domingo, 11 de febrero de 2007

San Antón

Hay dos fechas en el año en las que los ilicitanos se echan a los huertos de palmeras -o a los descampados, o al pantano-, a comer coca con o sin sardina, habas tiernas, guisantes, olivas aliñadas, cebollas en vinagre, guindillas, etc. y estas fechas son las de San Antón (patrón de los alpargateros) y San Crispín (patrón de los zapateros). Muy cerca de donde ahora vivo, se celebra la feria y porrate de San Antón. Las atracciones no se ponen en funcionamiento hasta el sábado, pero a lo largo de esa semana han estado los feriantes montándolas, después de sortearse los sitios. El aspecto que presenta la fiesta el domingo es éste:

A primerísima hora de la mañana, los más madrugadores van tomando posiciones y preparando las brasas, donde luego asarán morcillas, longanizas, chorizos, chuletas –de cerdo y de cordero-, sardinas, ajos tiernos, etc., mientras se montan los puestos del porrate donde podrán comprar, aparte de las viandas que he nombrado al principio, todo tipo de utensilios, desde ropa a CD’s, pasando por juguetes, bisutería, amuletos, regalicia (regaliz natural cortado en puritos), gafas de sol, relojes de imitación, bolas de caramelo puro... Por cierto, estas bolas son (y están) buenísimas, sobre todo para las lombrices intestinales, que se ponen gordotas y lustrosas con dos o tres que te comas. Si excedes esta dosis, ya te salen con traje de raya diplomática y hablando idiomas.

En la víspera, poco antes de la medianoche, los festeros del barrio hacen una enorme hoguera junto a la ermita. Cuando el fuego está en pleno apogeo, las llamas superan la altura del campanario, mientras la campana –algo cascada- repica sin cesar. Creo que se turnan, porque se aprecian distintos ritmos. Un año de estos tengo que bajar y hacer alguna foto.

No hay comentarios: