martes, 20 de marzo de 2007

El cazador cazado

De camino al trabajo, he podido ver a veces, en los huertos de palmeras que bordean la circunvalación sur, espectáculos propios de documentales de Félix Rodríguez de la Fuente. Aparte de que me gustan bastante los pájaros, y tengo la vista acostumbrada a distinguir sus fugaces movimientos, es posible que ayude también el hecho de que aproveche las paradas en los semáforos para otear a mi alrededor, en vez de dejar la vista fija en los pilotos del coche que me precede mientras me hurgo en la nariz, como hacen otros (y otras también, no crean). He podido ver una pareja de cernícalos en plena caza junto al cruce de la carretera de Santa Pola (hace ahora un año más o menos, los vi varias veces en la misma zona), pero el pasado jueves tuve a uno de ellos “levitando” a apenas tres metros del suelo y a otros tantos de la carretera. Alguien parado en el carril del sentido contrario casi lo habría podido tocar (cosa poco probable, por otra parte). Cuando llevas la cámara, nunca pasan estas cosas. He visto también garcillas bueyeras picoteando en los montones de broza que dejan los peones cuando limpian las cunetas, espantando con el pico a las lavanderas que les podrían hacer competencia. Pero el espectáculo más sorprendente, fue el de un águila merodeando a una bandada de tordos, esperando el descuido de alguno para poder merendar. Sólo lo había visto antes en televisión, casi de niño, y recuerdo que lo citaban como algo raro, excepcional, pero para mi sorpresa, la danza se repitió poco después, aunque un poco más lejos. En ambas ocasiones, como recordaba de la tele, la bandada –una auténtica nube negra- se revolvía de pronto contra el agresor, poniéndolo en serios apuros. Por circunstancias del tráfico, no pude ver el desenlace final, pero imagino que la señora águila, más tarde o más temprano, se saldría con la suya. Cuando llegué a casa, intenté localizar a los protagonistas con los prismáticos, pero no lo pude conseguir, así que espero que la suerte me sonría en otra ocasión (estoy seguro de que se volverá a repetir), y poder disponer de tiempo suficiente para esperar a ver cómo acaba la cosa. Les mantendré informados.

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