martes, 6 de marzo de 2007

El sexto sentido - 1ª parte

¿Verdad que las madres lo saben todo? Es cierto que nos conocen como si nos hubiesen parido, pero a menudo hacen cosas que escapan a la comprensión humana. Un ejemplo: recuerdo que, a veces, en mi barrio, cuando no teníamos otra cosa que hacer, íbamos a jugar a la rambla, lugar que teníamos prohibido. La rambla era el cauce del Vinalopó, pero antes de “domesticarlo”, es decir, inmensos taludes de tierra que bajaban hasta unos metros del lugar por donde el río discurría mansamente, aún sin encauzar. Justo al otro lado está el barrio del raval, y en las casas más cercanas al cauce, vivían normalmente gitanos, y veíamos a los más pequeños jugando fuera, como nosotros. A veces, cuando ellos tampoco tenían otra cosa que hacer, nos poníamos a tirarnos piedras de un lado a otro y a insultarnos. Era un juego inofensivo, pues las que más “aventaban”, apenas solían llegar al agua. Luego, cuando ya nos dolían los brazos, hacíamos ademán de bajar hacia ellos, a lo que respondían de igual forma, pero sin ademán. Ellos bajaban en serio, corriendo descalzos, como si fuesen a arrancarnos la piel a tiras, lo que provocaba que tocásemos apresuradamente retirada y no dejásemos de correr hasta encontrarnos en la tranquilidad de nuestras estrechas calles, tres o cuatro manzanas más allá. Otras veces nos ignorábamos y ellos estaban a lo suyo y nosotros a lo nuestro, esto es, a buscar algún tesoro. Mucha gente pensaba que la ladera del río era su vertedero particular, y echaba allí lo que ya no le servía. Cuando encontrábamos una tapadera de wc abandonada hacíamos fiesta, pues la utilizábamos –sin hacerle ascos- como trineo, deslizándonos por turnos sobre ella cuesta abajo. A veces llegábamos nosotros antes que la tapadera, pero de una forma o de otra, acabábamos siempre magullados y rebozados de tierra. Luego nos “espolsábamos” unos a otros el polvo, nos limpiábamos los zapatos con saliva y nos adecentábamos –a nuestra manera- lo más que podíamos, pero cuando llegaba a mi casa, mi madre, nada más mirarme, me decía con los brazos en jarras y arrugando el morro: -“Ya has estado en la rambla”.

Hay otro ejemplo mejor, pero ese lo dejo para otro momento.

2 comentarios:

Pasqual dijo...

Això del sext sentit.
M'ha despertat bonics records de la meua infància, la "guerra" entre el pla i la raval, qui més "aventava" amb les pedres era el capità, els personatges, "el mart" el "portugués" el "xuple" i tants altres, les vessants del riu, el barri del barrero i les cases dels gitanos i de la gent més necessitada.
Jo era de la Raval.

Espere que les fotos agraden.

Pasqual

pejiguera dijo...

Cheee, Pasqual!
Molt agrait per la teva visita, amic. Encara no ha vist les teves fotos, pero estic segur de que seran molt maques.

Per cert, on era el barri del barrero? No seria la teulera?