martes, 13 de marzo de 2007

El viaje a la eternidad

En el MAHE (Museo Arqueológico y de Historia de Elche) hay, durante unos días, una exposición monográfica sobre el Egipto Faraónico, y en especial, sobre el descubrimiento de la tumba de Tutankhamón por Carnarvon y Carter. Estuvimos allí hace un par de sábados y pudimos constatar que, si bien no hay muchas piezas, las que están –cedidas por el Museu Egipci de Barcelona-, tienen la relevancia suficiente para despertar el interés de cualquier persona mínimamente curiosa.


En la foto de abajo podrán ver que la muestra está separada en dos partes bien diferenciadas: a la izquierda, todas las figuras, amuletos y artilugios relacionados con la obsesión de los egipcios para garantizarse la eternidad, desde los recipientes para depositar las vísceras, hasta una maqueta del interior de la pirámide, pasando por momias y sarcófagos de hombres y animales; a la derecha, fragmentos del diario de excavación de Howard Carter, narrando paso a paso sus avances en el interior de la tumba, magistralmente ilustrados por las imágenes tomadas por el fotógrafo Harry Burton.



Otra cosa que llamó mi atención, fue uno de los retratos funerarios de El Fayum, pintados en el oasis del mismo nombre entre los siglos I y IV D.C., ya bajo dominación romana, y que sustituyeron a las tradicionales máscaras talladas de épocas anteriores. En la foto no sé si apreciarán el carácter enigmático, misterioso o sorprendente que se les atribuye, pero a mi, éste me produjo un curioso efecto que ninguna otra imagen me había provocado antes: mi imaginación me llevó junto al artista, cuando inmortalizaba a su cliente mientras mantenían una trivial conversación a la sombra de las palmeras. Cosas de la edad, supongo, porque la cerveza con los amigos vino después...

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