domingo, 1 de abril de 2007

La Primavera

La semana pasada estuvimos, con nuestros amigos Dani y Rocío (a quienes ya cité anteriormente), en la Laguna de la Mata, a pocos kilómetros de aquí, para hacer una toma de contacto –a pie- con el circuito ciclista que discurre por sus aledaños, para volver otro día con las bicis si valía la pena. No nos gustó mucho, o al menos no lo suficiente como para justificar el desplazamiento. Además, la laguna estaba bastante baja de niveles (de agua y de fauna), así que apenas pudimos ver a lo lejos, con los prismáticos, un par de cormoranes secando sus alas al sol, algunas avocetas y un pequeño grupo de chorlitejos. En mi opinión, hay sitios bastante mejores para esos menesteres (avistamiento de aves) y mucho más cerca, como El Clot de Galvany, El Hondo o las Salinas de Santa Pola y El Pinet. Sobre algunos de ellos estoy preparando algo, que pronto publicaré por aquí. Pero lo que quería contarles es lo siguiente: antes de ir hacia La Mata, nos desviamos para fotografiar un campo de mangraners que había “descubierto” el día anterior, camino de La Hoya. Llamó mi atención –como si no lo hubiese visto nunca- la gran mancha roja destacando entre el verde que nos han traído las últimas lluvias, tan raras por aquí. Vean, vean:

Y esto es un detalle de las hojas:

¡Qué potito está el campo! Hasta las cunetas se llenan de flores, los gorriones persiguen a las gorrionas (ponen tanto entusiasmo en ello, que incluso descuidan su natural desconfianza hacia el hombre, bajando la guardia. Ha habido ocasiones en que creo que podría haber cogido alguno con las manos, de habérmelo propuesto), han vuelto los abejorros –que con este clima loco no se han acabado de ir-, los estornudos y los pañuelitos a las manos de los alérgicos y, resumiendo, como cada año, todas las formas de vida andan revolucionadas con la llegada de La Primavera. Incluso el hombre (creo que la mujer también, pero lo disimula mejor).

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