jueves, 18 de octubre de 2007

Eclipse XVI - Último capítulo

18 DE AGOSTO

Pese a que tenemos más que estudiado el itinerario de vuelta, inexplicablemente nos perdemos. Nos hemos pasado la salida del aeropuerto y aunque debemos estar cerca, pues vemos el ir y venir de los aviones, no tenemos ni idea de por dónde hay que atacarle. De momento decido salir en la siguiente población y preguntar, o intentar orientarnos con el mapa. Salimos de la autovía y, sin apenas darnos cuenta, nos adentramos en la Hungría profunda. Sabemos que estamos a escasos 20 ó 30 km. de Budapest, pero el aspecto de lo que nos rodea nos hace sentirnos a años luz de distancia. Algunos puestos de melones y sandías, a precios mucho más baratos de los que hemos visto a lo largo del Balaton, nos indican que ya no estamos en zona eminentemente turística. Estos tenderetes parecen estar aquí para los húngaros y para los despistados como nosotros (tal vez no seamos los únicos). Finalmente situamos en el mapa el lugar donde nos encontramos y descubrimos con alivio que, como pensábamos, estamos cerca de nuestro destino. Suelo ser bastante puntual (podríamos denominarlo incluso como una manía), habíamos salido con tiempo de sobra precisamente por si ocurría algún imprevisto y llegamos justo a la hora en que habíamos quedado para devolver el coche. Afortunadamente, nos están esperando en el pequeño aparcamiento que hay junto a la terminal. Otra breve despedida y adentro, a facturar. El vuelo de vuelta se nos hace mucho más corto, especialmente porque la escala en Amsterdam es de apenas una hora. Es tan justa que si hubiera habido algún retraso en el primer vuelo, hubiéramos perdido el segundo. Por suerte, topamos con una eficiente señorita en el mostrador que nos factura, sin pedírselo, el equipaje hasta Alicante. Sólo tenemos que preocuparnos de cruzar el aeropuerto de Schipol de punta a punta en menos de media hora. Finalmente todo sale bien, y después de dos vuelos sin incidencias, tomamos tierra en El Altet. Primer susto. En la cinta de las maletas, todo el mundo recoge las suyas, pero las nuestras no asoman. Cuando ya empezamos a ponernos nerviosos, caemos en la cuenta de que al haberlas facturado desde Budapest, no están en esta cinta, sino en la de los vuelos “no comunitarios”, dos más allá. Al salir a la calle, volvemos a sentir la “agradable” sensación del calor levantino, que llevamos diez días sin catar. Nos recoge el hermano de Vicen, quien amablemente nos acerca a casa. Como tenemos mono de Mahou y de calamares a la romana, vamos al primer bar que pensamos que puede tenerlos, en la zona de l’Aljep. Los calamares están infames, lo que nos hace pensar que tal vez deberíamos haber esperado un poco. Mientras, mi mujer sube a casa a echar un vistazo. Segundo susto. Un hedor insoportable se ha apoderado de la casa. Al parecer, cuando nos fuimos desconectó el frigorífico sin acordarse de vaciar el congelador. En 10 días, con las tórridas temperaturas del mes de agosto y la casa cerrada, se ha podrido hasta el acero inoxidable de las bandejas. Este ha sido el curioso punto final de nuestro viaje, pero aún nos dura la felicidad del eclipse y no le damos la menor importancia al incidente. Mi mayor preocupación en esos momentos es la misma que me viene rondando la cabeza desde el día D: ¿Habrán salido bien las diapositivas?

FIN

Con este capítulo acaba el pequeño relato sobre mi primer viaje serio. Aunque después hemos salido alguna vez que otra al exterior, para mí, este viaje siempre ha sido "el viaje", tal vez porque todo lo primero deja una importante huella en nuestras vidas, o quizá porque al placer de viajar en sí, pude añadir el lujo de disfrutar de un eclipse total de sol con la impagable compañía de mi familia y de dos buenos amigos. Si tuviera que apostar, lo haría por lo segundo. Es muy difícil transmitir por escrito las emociones de los buenos momentos -y de algunos no tan buenos-, pero si no he podido contagiarles mi entusiasmo, espero al menos haberles entretenido el tiempo que han durado estos pequeños episodios. Gracias por su atención.
¡Ah!, y las diapositivas salieron bien. :-)

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