miércoles, 30 de enero de 2008

Calendario: Enero

La foto de enero la hice precisamente en ese mes, por San Antón o así. Recuerdo que un sábado amaneció todo cubierto por una espesa niebla. Subí a la terraza y tiré unas cuantas fotos, entre ellas ésta:

No me digan que no tiene un aire misterioso...

martes, 29 de enero de 2008

¡Ya tengo Interrrnetttttttt! (o eso parece)

Pues sí, después de 18 días sin servicio, parece que hemos vuelto a la normalidad, es decir, a pagar por un mega y disfrutar de menos de un cuarto de esa velocidad, con frecuentes interrupciones además. Cosas de la tecnología del siglo XXI y de la apuesta de Teleafónica por actualizar sus viejas centralitas con técnica y materiales de última generación. Eso, a pesar de que ganan poco dinero. Y encima, los ciudadanos, que somos unos maleducados y unos carbones (pone carbones, ¿eh?), no sabemos apreciar lo que hacen por nosotros y nos quejamos sin cesar, tanto de sus precios como de sus servicios. Los de Orange (y los de Ya, y todos los que no disponen de red propia y tienen que alquilársela a estos señores), ante cualquier queja se encuentran entre la espada y la pared, pues la solución no depende enteramente de ellos, así que van dando largas al reclamante hasta que a algún técnico de la compañía arrendadora se le ocurra pasarse a ver qué cable se ha soltado. Y que conste que no quiero echarles el muerto a éstos, pues los tengo por personas educadas y competentes, al menos a los que he tenido el gusto de tratar hasta ahora. Así que nada, que los monopolios, bien oficiales o bien encubiertos como éste que nos ocupa, no pueden traer nada bueno para el consumidor, que paga mansamente las tarifas más altas de Europa por un servicio similar o bastante inferior en la mayoría de los casos. ¿Aguantaremos mucho tiempo? Eternamente, estoy seguro. Cada vez estamos más gilipollas...

viernes, 25 de enero de 2008

Estamos en el siglo XXI...

...Y sí, hoy hace dos semanas que me quedé sin conexión a Internet. Otra vez les escribo esto de prestado, en un ordenador amigo. En casa, cuando activo el router, la lucecita roja de “no hay señal” me sonríe burlonamente, o a mí me lo parece. No les aburriré con todo lo negativo que ha ocurrido en este tiempo, que no ha sido poco, sino que seguiré contándoles qué he estado leyendo en estas dos semanas. Ya acabé “Las Cruzadas vistas por los árabes”, de Amin Malouf, así que estuve buscando los títulos que me recomendaba el Sr. Pericles en un post anterior. De momento parece que en una librería local me van a conseguir uno de ellos, el de Mr. Runciman, pero lo cierto es que aún no lo tengo (cosas de vivir en provincias), mientras que el de la Sra. Oldenbourg sólo está en edición de tapa dura y debe ser de lujo, porque vale alrededor de ¡¡40 euros!! Esto de leer se está poniendo cada vez más caro. A propósito, ¿el precio de los libros entra en el cálculo del IPC? Bueno, el caso es que para amenizar la espera he tenido que recurrir al fondo de biblioteca, que es como el de armario ese que tienen las mujeres, pero en libros. Ahí encontré “El Lazarillo de Tormes”, como imaginaba, muy divertido (y corto, apenas un suspiro de relato) y “Zalacaín el aventurero”, de Baroja, que si bien no me ha defraudado, he de reconocer que esperaba más de él. Hoy he cogido “Cánticos de la lejana Tierra”, de Arthur C. Clarke (un poquito de ciencia ficción para desengrasar). Y sigo en espera de que Vicen se acuerde de traerme “El péndulo de Focault”, del Sr. Eco, aunque me está dando pereza antes de comenzarlo por todo lo que he oído sobre él (de todo menos guapo). En fin, sigan atentos, que esto se arreglará pronto –espero- y me pondré al día en menos que canta un gallo. Mientras tanto, gracias por su paciencia y por seguir visitándome pese a todo.

martes, 15 de enero de 2008

Estoy incomunicado (o casi)

Los chicos de ONO llevan un tiempo trasteando por mi barrio, abriendo zanjas, levantando baldosas y todo eso. No sé si será culpa suya o no, pero la semana pasada estuve dos o tres días sin línea telefónica, y desde el viernes hasta hoy –de momento- no he podido acceder a Internet (les escribo esto desde un ordenador prestado unos minutos, de fuera de casa), lo que se traduce en que no pueda leer/escribir/contestar el correo ni actualizar este blog. Si alguien está esperando una respuesta, paciencia, parece que el año no ha comenzado muy bien. Espero que cambie (a mejor, claro) y poder ponerme al día.

Mientras tanto, ¡salud!

miércoles, 9 de enero de 2008

El calendario

Llevo ya unos años (con éste son tres), haciendo calendarios de sobremesa –con la colaboración del buen amigo Antonio, de Basilio Fotografía-, para regalarlos por Reyes a los más allegados. Suelen ser temáticos. Como la mayoría de las fotos las realizo en los viajes, es fácil seleccionar doce para ese fin. Lo difícil, a veces, es escoger sólo doce. El primero que hice fue sobre Eslovenia, el segundo sobre Las Cotswolds, en Inglaterra y para éste, he tenido mis dudas hasta el final. Este pasado verano, como ya sabrán, estuvimos en Gredos y a punto estuve de hacerlo sobre esta bonita zona montañosa, pero como también tenía pendiente uno sobre el pueblo, finalmente me decanté por esta opción. Pero no son las típicas y tópicas fotos sobre Elche que todo el mundo está acostumbrado a ver. Son imágenes que he ido tomando a lo largo de los años, más en el ámbito rural que en el urbano y en muchas de ellas aparece, inevitablemente, la palmera, uno de los símbolos locales, pero en otras, incluso al ilicitano más rancio le costará reconocer a su pueblo. Pero, ¿qué estoy haciendo? En vez de aburrirles con más palabrería, lo que haré será incluirles todos los meses la hoja del calendario que corresponda, y así podrán juzgar. Con toda seguridad no serán las mejores fotos que se han hecho de Elche y su término municipal, pero las he hecho yo y a mí me gustan, que ya es bastante. ¿O no?

Para abrir boca, aquí va la tapa.

domingo, 6 de enero de 2008

Ya se fueron los Reyes

Pues sí, señores, ya pasaron los Reyes, cargaditos de regalos como dice la canción. Ya podemos dar por terminadas las fiestas, con lo que regresaremos a la rutina y a la moderación en el comer, en el beber, en el gastar, etc. En casa, todos –el que más mi hijo- estamos contentos con lo que nos han traído. Hay que hacer algún cambio y alguna que otra reclamación, pero es lo típico. Finalmente, en lo que a libros se refiere, sus majestades han estado tacaños, aunque la sorpresa de las navidades ha sido, precisamente, en ese campo. Cenando hace poco más de una semana en casa de unos buenos amigos, éstos me regalaron “Cosmos. Una guía de campo” de Giles Sparrow, un “librito” de 36,5 x 44 cm. repleto de fotos hechas desde el Hubble e información actualizada sobre nuestro sistema solar y el cielo profundo. Como reza en la contraportada: “La guía actualizada del universo, desde nuestro hogar planetario a los confines del espacio y del tiempo”. El ejemplar es, en mi opinión, sencillamente espectacular. Vicen y yo ya lo estuvimos ojeando boquiabiertos en una librería local, así que cuando recibí el paquete, sólo por el tamaño ya sabía lo que era. Ya les di las gracias en su momento, pero creo que se las merecen otra vez. Muchas gracias, pero... ¡Da, estás loco!

sábado, 5 de enero de 2008

Ya vienen los Reyes

Esta noche es noche de Reyes otra vez. ¡Cómo pasan los años! Sin embargo, de niño los días se hacían muy largos, esperando a que llegara el de los Reyes. Esa mañana, especulábamos, todos los amigos sentados en la baldosa, sobre cuántas cosas de las que habíamos puesto en la carta nos iban a traer. Con la mía y la de mi hermana no solían coincidir mucho, por no decir nada. Tardé algunos años en comprender por qué a algunos niños les traían el scalextric, el cinexín o el ibertrén, mientras yo tenía que conformarme con un tambor, un teléfono o el “Loto de los animales” de Educa (ese año fue uno de los más decepcionantes para mí, aunque luego he de reconocer que lo pasé bien jugando con mi madre y con mi hermana). Tampoco comprendía por qué una semana antes, a más tardar, mis padres rompían nuestras vidriolas y, dejándonos con una de nuestras abuelas, se iban a “echar la carta a los Reyes”. Nosotros siempre insistíamos en que queríamos llevarla en mano, pero con una excusa u otra, siempre nos tocaba quedarnos con la abuela de turno. Eso sí, cuando volvían los interrogábamos excitadísimos: “-¿Habéis visto al Rey? ¿Cuál era? ¿Y qué os ha dicho? ¿Ha leído mi carta? ¿Le habéis dicho que no se olvide este año del scalextric?...” Desde ese momento comenzaba la cuenta atrás.

Por la tarde bajábamos a “cremar les atxes” (el que la tenía, claro. En mi barrio se juntaban dos o tres como mucho), tradición que estaba dando sus últimos coletazos por aquel entonces y que, afortunadamente, se está recuperando. Era costumbre que el padrino se encargara de proveer a su ahijado de la correspondiente “atxa”, confeccionada con desperdicios de la palmera, haciéndola él mismo o comprándola por la mañana en el mercado (esto era lo más frecuente, imagino). De todos modos, si no me falla la memoria, recuerdo las de entonces mucho mejor acabadas que las de ahora, que, por cierto, no regalan. Mejores o peores, se encendían con las últimas luces del día, para que los Magos de oriente encontraran el camino. Las madres de los afortunados, como eran buenas, nos decían que no nos preocupásemos, que el efecto llamada servía para todo el barrio, no sólo para la casa del portador de la luminaria. Además, para dejarnos más tranquilos, nos dejaban dar una carrerita con la antorcha, y así, decían, ya teníamos más que segura la visita real. Acabada la ceremonia, cada mochuelo volaba a su olivo (o a la cabalgata, con sus padres) con un extraño hormigueo corriendo por sus entrañas. Hoy, taitantos años después, aún lo siento cada vez que llega esta fecha. Y me preocuparé bastante si algún año dejo de experimentarlo ¿saben?

Ah, y afortunadamente, no he tenido que romper nunca la vidriola de mis hijos (y espero que no cambie la cosa)

miércoles, 2 de enero de 2008

Feliz 2008

Estoy en la cama con fiebre, pero así y todo...


...pues eso, que lo disfruten.