domingo, 2 de marzo de 2008

El charrán común (Sterna hirundo)

Dentro del recorrido que estamos haciendo por la avifauna local –que en la mayoría de los casos sólo está de visita-, el capítulo de hoy lo dedicaremos al charrán común. Esta golondrina de mar, de unos 35 cm. de tamaño, de voz chirriante y cola muy horquillada, pasa la mayor parte del día sobrevolando el agua en busca de comida, planeando y batiendo las alas hasta que divisa a su presa. Entonces se zambulle y rara será la ocasión en que no lo veamos salir con un pececillo en su afilado pico. Esto es, además, imprescindible en sus rituales de apareamiento. El macho siempre lleva su presa en la boca mientras hace acrobacias en compañía de la hembra, a veces a gran altura. Cuando se posa, pierde –en mi opinión- mucha de su elegancia, pues encoge el cuello y cruza las alas por encima de la cola. Cría en colonias, a veces mezclándose con avocetas, pero manteniendo las distancias. Hace una puesta de dos a tres huevos, como sus ocasionales vecinas, en un agujero mal disimulado o entre la vegetación de algún pequeño islote. En esta época se vuelve más desconfiado –si cabe- de lo normal. No tolera la presencia de –por ejemplo- gaviotas en las cercanías del nido. He podido ver a un grupo acosando a una que las triplicaba en tamaño hasta ahuyentarla. También pude experimentar su agresividad en una ocasión en que, sin saberlo, me acerqué más de la cuenta. Un par de charranes iban y venían en línea recta hacia mí, quedándose a un metro escaso de mi cara. Mi primera reacción fue quedarme quieto, hasta que comprendí lo que ocurría y me alejé muy despacito, para no ponerlos más nerviosos. Más tarde leí que no suelen atacar a las personas, pero si hubiese sido un perro, no habrían dudado en echarme de allí a picotazos.

Dos charranes en vuelo (uno de ellos cogido en un momento "delicado")

1 comentario:

Pepin dijo...

Menudo pajaraco joer y les pillao giñando