miércoles, 2 de abril de 2008

Campos minados

¿Recuerdan que hace poco les hablaba de la nueva charca del Clot? Pues bien, Zeiss, la famosa empresa alemana fabricante de instrumentos ópticos, ha patrocinado el observatorio de esta nueva charca de contacto, especialmente diseñada para limícolas, además de donar al servicio del paraje un importante lote de prismáticos y telescopios valorado en más de 6.000 euros (los que no conozcan los precios de Zeiss, pensarán que habrá sido un baúl lleno). Aún es pronto para evaluar los resultados, así que esperaré hasta el próximo invierno para ver la aceptación que tendrá entre este interesante grupo de aves (con el permiso de los perros de los vecinos, claro). De momento, lo primero que llama la atención es la escasez de agua en la charca antigua. No sé si la nueva tendrá algo que ver con esto, pero supongo que sí.

Mirador (1) junto a un búnker

De todos modos, el principal problema del Clot, del que ya he hablado en otros post, es la asfixiante presión urbanística a la que ha sido sometido. En estas fotos, podrán ver mejor de qué les hablo. Junto a la nueva charca (3), verán los cercanos bungalows (4), cuyos pobladores, además, ven en el paraje natural el lugar ideal para sacar a sus perros a desahogarse (pese a estar prohibida su entrada mediante carteles). La culpa, como siempre, no es de los animales, sino de sus dueños, pero aparte del perjuicio que pueden causar en la población de aves, el paseo por las zonas más cercanas a la de los “humanos” (2), se puede convertir en un suplicio de sorteo de “minas” en forma de excrementos de variados calibres.

Es lo que hay.

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