martes, 22 de abril de 2008

De homens y homenets

En este pueblo, siempre he oído decir que, en lo que a hombres se refiere, los hay de dos clases: homens y homenets (hombres y hombrecillos, para los no autóctonos). Pero en cierta ocasión, en la improvisada tertulia cafetera que se montaba casi todas las tardes en el bar Quijote (ya desaparecido), oí una tercera categoría: calamandurrios. Después de comer, y sin más aditivos que un café y una copa de coñac*, unos contertulios debatían sobre las cualidades personales de un tercero –ausente, claro-, el cual, por lo visto, no llegaba ni a homenet. Casi siempre las discusiones derivaban hacia terrenos balompédicos (la eterna rivalidad Madrid-Barça), donde hasta los neutrales tomaban parte por uno u otro bando (aquí somos así de “cascaores”), aunque en época de elecciones, o cuando había alguna noticia relevante a nivel nacional, el Sr. “P” sacaba su vena más reaccionaria (tiraba el hombre hacia la derecha, pero a la de antes, la de la vieja guardia) sin admitir réplica alguna. Otro habitual, el Sr. “L”, amigo del anterior, más moderado y prudente, metía baza para calentarlo aún más cuando nos daba sus discursos, pues era divertido ver el entusiasmo que ponía en ello. Por suerte, rara vez encontraba rival en sus arengas, pues aparte de ser una pérdida de tiempo, a los presentes nos daba cierto miedo discutirle, más que nada por si le daba algún síncope en uno de sus apasionados arrebatos. Si por casualidad se dejaba caer por allí el Sr. “J”, el tercer amigo, las aguas políticas se calmaban y comenzaba entonces la rivalidad en canto –íbamos ya por la segunda “chorraeta”-, intercalando entre canción y canción frases del tipo “no tens ni punyetera idea”, o “axina no se canta”, o “tú no cantes, tú chilles”. Y así me los dejaba, cuando me iba a trabajar, entre aromas ilicitanos, otras habaneras y canciones de mona...


* Algunos me dirán que se llama brandy, pero aquí siempre se le ha llamado coñac. Odio la moda esa de rebautizar las cosas, a veces de modo chauvinista, que padecemos desde hace varios años. A la salsa de huevo y aceite siempre la hemos llamado mayonesa, y me niego a decir mahonesa, porque suena más cursi y porque me parece una gilipollez. ¿Está claro?

2 comentarios:

Pacomar dijo...

Bueno....jo sempre he sentit que hi havia homens, homenets, homenius, monicacos i calamandurrios...es va eixamplant la varietat de la espècie humana....especialment el gènere masculí.

Pejiguera dijo...

Ja, ja, ja. Ahora que lo dices, sí que había oído también esas categorías, pero estos hombres utilizaban la versión "abreviada". Y aún por debajo del calamandurrio, está, en mi opinión, el sarnacho, a quien tengo dedicado un post que subiré pronto al blog.