domingo, 29 de junio de 2008

Cumpleaños feliz

Tal día como el pasado miércoles, a eso de las 3 de la tarde de hace ya taitantos años, un servidor asomó las orejas por entre los muslos de su señora madre, con la ayuda de una comadrona –y de sus fórceps- que dejó casa y fideos en la mesa para tal menester*, teniendo que cruzar a toda leche el Puente de la Virgen y bajar la costera de la Calle San José para llegar, sudando, hasta la modesta casa donde vi la luz por primera vez. Desde entonces, el número 25 siempre ha sido cifra mágica para mí, talismán al que sigo fiel con el paso de los años, pese a las escasas –más bien ninguna- satisfacciones obtenidas con él, tanto solo como combinado con otros de similar simbología y trascendencia personal. Tal vez el haber nacido en verano haya condicionado también mi predilección por esta época del año, de días larguísimos y noches breves y cálidas, que invitan a acostarse tarde, hablando con familia y vecinos en el rincón más fresco de la casa, o en la calle, como en los primeros años de mi infancia. Adoro el poder disfrutar de tantas horas de luz, admitiendo el calor como una molestia tolerable, como un precio que hay que pagar por tener todo ese tiempo extra a la disposición de uno. El verano es, sin duda, la estación de los niños. Los que me conozcan bien, sabrán por qué me gusta tanto.

En cada casa, según la tradición familiar, se le da más importancia al santo o al cumpleaños, pero es raro que, como en la mía, las dos fechas hayan tenido siempre una relevancia similar. No obstante, siempre sentí una especial predilección por la fecha del cumpleaños –llámenlo egoísmo si quieren-, pues pronto descubrí que, si bien el santo casi siempre se compartía con alguien, rara vez ocurría lo mismo con el aniversario del nacimiento, hasta el punto de que, al día de hoy, no conozco a nadie cercano ni lejano con quien dividir la gloria de tal celebración. El de este año empezó más bien tristón, con perspectivas no demasiado halagüeñas, pero a lo largo del día, diversos sucesos fueron arreglándolo. Primero me llamó mi madre al trabajo, quien nunca, pese a lo malo que he sido siempre, y lo “desapegao” que soy ahora, ha olvidado llamar a su hijo para felicitarlo en su día, ni uno antes, ni uno después. Luego, recibí una llamada de mi hermana pequeña (la mediana está en Nueva York, la tía asquerosa) y sendos mensajes de mis tres sobrinas mayores, tres soles que ha dado la vida a este astrónomo aficionado. Comimos en casa de mi suegra (mi hijo está allí de ocupa entre semana), que me obsequió con un arroz y conejo de los de antes, RI-QUÍ-SI-MO (graçies, Tonica) y para redondear la cosa, mi hija pudo escaparse de su trabajo en Alicante antes de hora (los herculanos estaban de resaca de hogueras, y no había noticias, salvo esa) para estar con nosotros. Siempre he dado mucha importancia al poder comer –y cenar- todos juntos, pero las exigencias de la vida actual me han reeducado en ese sentido, aunque no me acabe de acostumbrar, así que comprenderán la alegría de este cumpleañero con todos los suyos en la mesa. Y para redondear la cosa, este viernes tuvimos cena en casa con los amigos, con menú de fiesta: chistorra, traída especialmente de Navarra por el amigo Alberto, carrilleras en salsa hechas por la señora parienta (le salen estupendas, de una ternura incomparable), pastelitos que trajeron Dani y Ro... y lo mejor de todo, la siempre grata compañía de los amigos, y la impagable tertulia con purito en el balcón, después de cenar, donde "descumplo" unos cuantos años de golpe y, donde a la fresca, más ancho que largo, soy el animal más feliz del mundo.

* cagándose en mi sombra, supongo, por semejante faena, pues entonces, unos fideos eran unos fideos, fuese en el gélido enero o en los calurosos días, como era el caso, de junio.

martes, 24 de junio de 2008

Mangaretrato

La otra noche, curioseando en un blog amigo, me encontré con un enlace a una página italiana (sí, del país de donde viene la grappa) donde uno puede hacerse una foto de carnet de lo más curiosa. ¡Hombre! –o mujer-, cuando digo hacerse es porque hay que currársela, pero es un entorno muy amigable y si le dedican un poquito de tiempo, los resultados pueden ser sorprendentes. Vean si no la que yo me fabriqué en apenas media hora:

¿A que mola, eh? Hale, pues ya saben, entran en la siguiente dirección: http://www.faceyourmanga.com/faceyourmanga.html y se lo curran un poquito, que tampoco les van a salir callos en los dedos (ni en la mente).

Noticia de última hora: me acaban de decir que de Italia también viene la pasta. ¡Y yo que pensaba que venía del BBVA! Estic mes tonto que la semana pasá...

viernes, 20 de junio de 2008

Granada - 1ª parte

Bueno, ahora que ha pasado la fiebre del concierto de Waters y el cansancio del fin de semana pasado allí se ha diluido en el recuerdo, voy a contarles algo sobre el mismo.

Salimos viernes a mediodía con negros nubarrones en el horizonte y pesimistas previsiones meteorológicas, para el fin de semana en general y para esa noche (la del concierto), en particular. ¡Qué tiempos aquellos en los que uno hacía todo lo contrario de lo que aconsejaba el hombre del tiempo y casi siempre le salía bien! En Puerto Lumbreras ya tuvimos que detenernos por la intensidad de la lluvia, pues apenas distinguíamos el asfalto (lo cual me vino muy bien, pues mi vejiga quería desaguar las cervezas de la mañana). Luego, unos kilómetros de tregua hasta el Puerto de la Mora, donde las nubes se cerraron de nuevo y parecían querer detenernos. Deberíamos haber traído a Gandalf con nosotros, pero estaba con Frodo en Gondor, impartiendo unas jornadas sobre “Beneficios del tabaco de pipa para la economía de La Comarca”, así que nos las tuvimos que apañar solos. Cuando conseguimos salir de allí y divisar la vega de Granada, el sol brillaba, sin fuerza pero con rabia, tratando de abrirse paso para alegrarnos la tarde. Al mismo tiempo, Juanjo, un viejo amigo de Dani que se había adelantado para recoger las llaves de los apartamentos que habíamos reservado en el Albaicín, salía de los mismos para reunirse con nosotros en Atarfe. No sé qué cervezas, digo qué asuntos pudieron entretenerlo, pero llegamos bastante antes que él a nuestro destino, y eso que habíamos parado a comprar los bocadillos en un bar de la autovía, donde con letras grandes, legibles desde el Veleta, anunciaba “nuevo propietario” como un feliz acontecimiento. No quiero ni pensar cómo sería el anterior, pues en general la limpieza brillaba por su ausencia, los bocadillos eran pésimos tirando a peores (además nos cobraron uno de más) y el servicio era de ese que se mueve mucho pero no hace nada. Estábamos a un paso de Atarfe y, a la entrada del pueblo, encontramos un despliegue de la guardia civil como si hubiese habido un atentado. Dentro del pueblo, más guardia civil, policía local y miembros de protección civil, dirigían el tráfico con una eficacia tal, que si no nos dejamos llevar por nuestra intuición, habríamos llegado a Almuñécar en un periquete. Aparcamos en una urbanización de las afueras, a unos veinte minutos andando del estadio donde veríamos el concierto. El tiempo, que aparentemente había firmado una tregua con los organizadores, había mejorado bastante, con lo que el solecillo de la tarde nos daba esperanzas de ver el espectáculo sin mojarnos. Aún faltaba casi una hora para que abrieran las puertas, pero la cola ya daba la vuelta al recinto.


¡En cosas peores nos hemos visto...!

Después de una espera relativamente corta, aquello empezó a moverse, además con rapidez, he de reconocer. Casi sin darnos cuenta, ya estábamos dentro, corriendo hacia el puesto del merchandising oficial, donde compré la camiseta que debía haber adquirido en Barcelona. Con la satisfacción del deber cumplido, y con un sol casi radiante, pasamos a la zona del concierto en sí, a escoger nuestros asientos. Primera sorpresa: las gradas más cercanas (por decir algo) al escenario, eran las VIP; más allá estaban las de prensa y autoridades (más gente VIP, vamos). Al preguntar a un empleado dónde -más o menos- caían las nuestras, me señaló hacia el fondo sur, a una media hora andando. La consecuencia de esto fue que todo el que tenía entrada de grada y llegó a tiempo, se quedó en pista y cogió un buen sitio (como nosotros), mientras que los rezagados tuvieron que conformarse con lo que quedaba, allá en el horizonte.

Así pintaba la cosa cuando llegamos

Montamos nuestro campamento a unos ocho metros del escenario, lo que nos valió para disfrutar del concierto como nunca había pensado y para verle los pelillos de la barba a Roger Waters, amén de escucharlo con una buenísima calidad, cosa que según he podido leer posteriormente, no sucedió más atrás. A lo lejos vimos aparecer a Juanjo ¡por fin!, y un poco más allá, unas nubes de esas espesas, negras y refrescantes que, en un exceso de optimismo, pensamos que no llegarían jamás a Atarfe.

Aquellas maravillosas nubes

De momento, seguía brillando el sol. A nuestro alrededor, la gente iba a su rollo, bebiendo cerveza (a precios populares por cierto: 3 euros la caña y 7 la maceta de un litro, para que luego digan que la juventud no tiene un duro) y dedicándose a la papiroflexia, aunque por mucho empeño que ponían, siempre les salían las figuras con forma de canuto. Pese a que los organizadores habían tenido la precaución de tapar el césped con lonas para que no se estropeara, la fresca brisa que venía del oeste traía intensos aromas de yerba y, conforme avanzaba la tarde, de chorizo a la cerveza. Así estuvimos, de pie, escuchando la música que desde el escenario amenizaba la espera, hasta que llegó la hora de la verdad.

Unos fieles seguidores

(c) Imágenes graciosamente cedidas por Daniel I. San

martes, 17 de junio de 2008

Calendario: Junio

La foto de Junio está tomada en Abril, durante uno de nuestros paseos por El Pinet. Se trata de unas espiguillas cuyos nombres, tanto vulgar como científico, desconozco, pero que abundan en márgenes y terrenos poco cuidados por estas latitudes. Este grupito, con los “pelillos” iluminados por el sol primaveral, quedó plasmado en la retina electrónica de mi cámara sin saber que iba a ser incluído, dos años después, en un calendario sobre bellezas locales. Algunas obras relativamente efímeras de la naturaleza, quedan inmortalizadas por el hombre, aunque he de reconocer que no hay nada como el original ¿no les parece?

domingo, 15 de junio de 2008

Elx al carrer III

Ñoras, ñores, vuelve al pueblo “Elx al carrer”. Durante el próximo fin de semana (del 20 al 22), tendremos por las calles del centro titiriteros, saltimbanquis, música, teatro, magia, danza, marionetas y mucho más por el módico precio de 0 (CERO) euros. Organizado por la Concejalía de Juventud (rectifico la información del año pasado)*, es una de las actividades más interesantes –en mi opinión- que se celebran en esta ciudad. Si aceptan un consejo, ¡no se lo pierdan!

Este cartel corresponde a la anterior edición, pero no he podido conseguir –aún- la de éste. Confío en que sabrán disculpar mi torpeza.



* Gracias a José Luis Mas por la visita al blog y por la información facilitada, sin la cual no habría sido posible este post. :)

miércoles, 11 de junio de 2008

La Compagníe Royal de Luxe

Hace unos días recibí de un amigo una presentación de esas que van de mano en mano (mejor dicho, de ordenador en ordenador), que llevaba en el asunto el adjetivo de “IMPRESIONANTE”. Recibo muchas tonterías todos los días, tanto en el trabajo como en casa, y debo decir que casi nunca el calificativo se ajusta a la verdad (la gran mayoría son mediocres), pero en este caso he de reconocer que lo de impresionante se quedaba corto. El fichero muestra el montaje que una veterana compañía francesa de teatro en la calle, la “Compagnie Royal de Luxe” (gracias Gilbert por hacerme saber el nombre), preparó en Nantes con una de sus –famosas según he sabido después- marionetas gigantes y otra de un enorme elefante articulado, que compartieron por un tiempo las calles de esa bonita ciudad francesa (la catedral, por cierto, también impresionante). Muchos de los que están leyendo esto ya las habrán visto, pues reenvié el fichero en cuestión a todos mis allegados, pero en caso negativo, díganmelo y se lo haré llegar lo antes posible. Como aperitivo les incluyo algunas fotos que he podido conseguir en Flickr, obra de ~TOTO, con licencia Creative Commons que permite su uso sin ánimo lucrativo (como es mi caso).


Como “bonus-track”, incluyo la que me envió desde Francia mi primo Gilbert (otra vez gracias), tomada por Isabelle -su mujer- bajo el puente de Avignon, donde los chicos de la “Royal” dejaron caer a este otro gigante con su hamaca y todo.


Y ahora una pregunta a los ilicitanos: ¿se imaginan a la parejita paseando entre el palmeral? La Feria Medieval o algún aniversario de los Patrimonios de la Humanidad con que cuenta Elche, serían una excusa perfecta. Se me ponen las carnes de punta sólo de pensarlo. Si yo fuese concejal, o tuviese poder de decisión en estos temas, sería capaz de sacrificar algunas de las fiestas que se “celebran” actualmente y con el dinero ahorrado, que en algunos casos puede ser un pico, traería este espectáculo. ¿Ustedes no?

domingo, 8 de junio de 2008

La Feria del Libro 1.0.0

Con motivo de la Feria del Libro, han montado UNA caseta en el lugar habitual, junto al Parque Municipal. El sábado pasado, después de la cervecilla de mediodía con los amigos, nos dimos un garbeo para ver qué se cocía por allí. Casi todo el material era de la editorial Edhasa, una gente que me cae muy bien y que publica cosas de Patrick O’Brian (aventuras marítimas con las que a Pérez Reverte se le cae la baba) o las de nuestro viejo amigo Harry Flashman, de quien ya les hablé aquí, entre otras. Precisamente de este último no pude resistir la tentación y adquirí el cuarto título de la colección, “Flashman y la montaña de luz”. La actual recesión económica me impidió dejarme llevar por el ansia consumista, pero así y todo, no pude evitar comprar también un pequeño volumen de Geneuveve Chauvel dedicado a Saladino. Total, 12 euros, no se vayan a pensar. Pongo estos ejemplares en la cola de lectura, así que ya les informaré a su debido tiempo de los resultados.


La Feria del libro 1.1.0

Ayer, en la siempre grata compañía del amigo Vicen, que había faltado a las dos últimas citas por problemas familiares, volví a visitar la caseta, con el resultado de CASETA 1 – PEJIGUERA 0 (un uno en la quiniela), pues caí nuevamente en la tentación y compré un volumen muy bien presentado de Mika Waltari titulado “El sitio de Constantinopla”, al que ya había echado el ojo la semana anterior y que, si no recuerdo mal, fue una de las recomendaciones del amigo Pericles, de quien hace tiempo no he tenido noticias. He visto otro, “Cuentos de la Alhambra”, de W. Irving, en una edición muy cuidada, con litografías coloreadas, que ha llamado mucho mi atención. Lo he tenido en la mano un buen rato –no quería soltarse- y me ha faltado sólo una cerveza para traérmelo también. Es un libro que para mí tiene una gran carga sentimental. Mi padre me lo trajo como regalo al regreso de uno de sus viajes (no sé si les dije que mi padre fue, antes de quedarse ciego, representante de comercio, con lo que dos veces al año, nos dejaba durante unas semanas para irse al norte de España). El tiempo, o mi hermana pequeña, se encargaron de hacerlo desaparecer. Mientras escribo esto, me está rondando por la cabeza la idea de pasarme esta tarde (aún es sábado) para hacerme con él... Ya les contaré si me marcan algún gol más.

viernes, 6 de junio de 2008

Las aventuras del valeroso soldado Schwejk

Acabo de terminar, no sin pena, uno de los libros más divertidos –por no decir el más- que he leído hasta ahora. Les hablo de Las aventuras del valeroso soldado Schwejk, obra maestra de las letras checas escrita por Jaroslav Hašek, quien antes de ganarse la vida como escritor y periodista, había sido empleado de banca. Dejó este mundo en 1923, cuando contaba 40 años. De su pluma salió “el alegato antibelicista más profundo y lleno de humor que ha producido la literatura universal”, según reza en la contraportada. Después de un delirante y breve peregrinaje por comisarías, prisiones y manicomios militares de su Praga natal, de la mano del presuntamente “simple” protagonista, recorreremos buena parte de Chequia, Hungría y Polonia, acompañando a la 11 compañía, batallón N, regimiento 91, de la que forma parte como asistente del Teniente Lukash primero y como ordenanza de la misma después, una posición de relativo privilegio comparada con la de los otros soldados, que viajan amontonados en otros vagones y no tienen acceso a la casi siempre bien provista cocina del filósofo Jurazda, o a las botellas de ron del sargento de oficina Hanek, o... pero bueno, no les contaré más. Es un libro que merece la pena ser leído. Espero que disfruten tanto como yo con los micro-relatos que Schwejk, que no puede estar callado ni debajo del agua, va intercalando en sus respuestas, vengan a cuento o no, para desesperación de sus superiores. Todo lo bueno que recordaba de la serie de pudimos ver en TV en los 80, ha sido superado con creces en el libro. Ya tardan en ir a buscarlo.

martes, 3 de junio de 2008

La Feria de Abril, digooo de Mayo, digooo de Junio

Parece que nuestro Exmo. Ayuntamiento va a obsequiarnos, otro año más (y van dos), con la Feria de Abril. Y digo obsequiarnos, por no decir condenarnos. Llevo dos semanas viendo el montaje que están haciendo en el “recinto ferial” de San Antón (ahora se llama así a lo que siempre nos hemos referido como “descampaos”). Han levantado casi una treintena de carpas, una de ellas de doble planta, para albergar a los andaluces locales, y a los comarcales y regionales supongo, pues dudo que haya en Elche tanta gente dispuesta a “pasárselo bien” entre taquitoh de hamón, shopitoh y gambah, amén de las actuaciones previstas durante ¡¡¡dos fines de semana!!! Y dirán ustedes ¿dos fines de semanas completos, con sus viernes y todo? Pues sí, señores, sí. Y como les ha parecido poco, aún han añadido actuaciones las noches del miércoles y jueves de la segunda semana, para gozo y deleite de los vecinos que tenemos la suerte de tener que trabajar al día siguiente. Eso sí, son espectáculos de gran interés para los ilicitanos, con grupos y canciones típicos de nuestra tierra, como el coro rociero “Breva seca” (creo que no es ése el nombre correcto, pero no consigo recordar ahora cómo se llama) y otros del mismo palo, de gran arraigo en la cultura valenciana. Además, están levantando también atracciones de feria (nuestras “barquicas” de siempre), para deleite de pequeños y medianos, con lo cual los decibelios pueden alcanzar un nivel interesante.

Y digo yo: ¿qué beneficios obtiene el pueblo de Elche con esta, llamémosle feria? ¿Quién decide dónde, cuándo y por cuánto tiempo se monta un tinglado así? Y lo más importante, ¿quién paga todos estos fastos? Soy consciente de que la población de origen andaluz en la ciudad es bastante grande, pero también lo son las de origen manchego o murciano (sin contar a los extranjeros), y hasta hoy, nadie ha visto en el pueblo “la fiesta de la vendimia”, ni “el entierro de la sardina”, ni la celebración de la festividad -y mucho menos romería- de ninguna famosa Virgen de esas comunidades vecinas. Los únicos que han levantado algo de “polsaguera” en ese sentido, pero muy discreta y educadamente en mi opinión, han sido los maños. El Centro Aragonés de Elche, coincidiendo con la festividad de su patrona (que es la de toda España), celebra unos actos –hasta donde yo sé- breves y correctísimos para con sus convecinos. Luego, en las fiestas locales, colaboran participando en la ofrenda de flores a la Mare de Deu y chimpum. ¿Por qué tenemos que soportar, aparte de las fiestas locales, ya ruidosas de por sí, cruces de mayo, romerías del rocío y ferias de abril? ¿Por qué no se dispensa a todas estas asociaciones el mismo trato? Los que me conocen saben que soy de “vive y deja vivir” pero, por favor, no toquen las narices. Y que no me vengan con excusas de que echan mucho de menos su tierra o sus fiestas porque “no cuela”. Cualquier punto de esa tierra anhelada está a pocas horas en coche desde Elche y, hoy en día, quien no va a la Feria de Sevilla (por poner un ejemplo) es porque no quiere. Y si nos restringimos al aspecto presuntamente cultural de estas jornadas, esta ciudad dispone de diversos recintos con distintos aforos (el Gran Teatro, la Rotonda del Parque Municipal, la Ciudad Deportiva, etc) para acoger tan bellas manifestaciones musicales. Lo contrario, son ganas de tocar los cataplines ¿no les parece?