sábado, 5 de julio de 2008

Granada - 2ª parte. El concierto

En el cielo, una joven luna de apenas 4 días nos saludaba contenta, cuando en el escenario hicieron su aparición los músicos. No me había dado cuenta de que había tanta gente detrás nuestro hasta que oí el griterío. De pronto, empezó a sonar In the flesh, con fuegos artificiales incluidos, y aquello fue el delirio. No repetiré los gritos que sonaban a nuestra izquierda, pues ya los reproduje en un post anterior, pero durante quince o veinte minutos no escuchamos otra frase. Mother, Set the controls for the heart of the sun, Shine on you crazy diamond y Have a cigar precedieron a Wish you were here, que tuvo un efecto calmante en nuestros enfervorizados vecinos, aunque también puede ser que fueran ya de bajón, pues habían empezado muy pronto (habla la voz de la experiencia), si bien aún les quedaban suministros.



Lo siguiente en sonar fue Southampton Dock, seguido de The Fletcher memorial home, Perfect Sense en sus dos partes (con explosiones impresionantes) y Leaving Beirut, que ya me sorprendió en Barcelona y volvió a hacerlo aquí. No recuerdo bien si fue en la primera o en la segunda parte de Perfect sense cuando aquellas nubes de que les hablé antes, se pusieron encima nuestro y se pusieron a gotear, al principio suavemente, pero en Leaving Beirut y en Sheep, que cerró la primera parte del concierto, lo hicieron con avaricia. Me sentía como Noe: bajo un diluvio y rodeado de unos cuantos animales. Yo viajo siempre con un paraguas grande, de estos de matrimonio, que me viene muy bien para cuando voy con la cámara a cuestas, hacer las fotos a cubierto. Lo abrí al primer amago de lluvia, pero no tuvo buena aceptación por los vecinos de atrás, así que cuando empezaron a llover gritos y ante la eventualidad de que pudiesen llover también collejas y se liara, opté por cerrarlo.


Animalico, no sabía aún lo que le esperaba

En Sheep es cuando aprovechan para soltar al cerdo, que para esta ocasión había sido decorado por El niño de las pinturas, grafitero muy famoso en Granada. No sé si por la lluvia o por los borregos que tiraban de él hacia abajo, el marrano no llegó a volar, pese a las insistentes peticiones que Roger Waters hacía desde el escenario. Pasó por encima nuestro, pudimos tocarlo y, en mi caso, frotar mi cabeza en su vientre (fueron unos segundos de gloria y de alivio, por lo que tapaba), pero siguió su lenta deriva hacia la derecha (donde dicen que estaba antes el PP), hasta que lo perdimos de vista.


Camino del matadero


En ese momento llegamos al descanso, y Pepe -mi hijo-, que durante esta primera parte se lo había pasado en grande, tenía unas ganas locas de ir al aseo, así que, ante la falta de otros voluntarios, me tocó acompañarlo a mí, atravesando la marea humana que nos separaba del bar y de los servicios. Cerca de éstos nos encontramos al cerdo tirado en el suelo, escaso de aire y usado como colchoneta por una panda de zanguangos que se iban echando por turnos encima de él. Las colas para las tres cabinas que habían habilitado como aseos no eran menos salvajes, pero en un muro que había a escasos metros, vimos a varios chicos –de sexo, no de edad- que, de cara a él, estudiaban con mucho interés lo que llevaban entre manos. Allí desaguó Pepe también y a la vuelta, nos encontramos con que ya había terminado “la matanza” del puerco y el animalico estaba siendo despedazado sin piedad. La escena recordaba a esa de los documentales en que una desgraciada vaca cruza un río infestado de pirañas, siendo devorada en cuestión de segundos. Pues nada, como pudimos –bien podría decirse que guiados por el olfato- nos abrimos paso hasta nuestra parcela. Había dejado de llover y el aroma “flower power” casi se podía cortar. En la segunda parte, tal y como estaba previsto, el Sr. Waters y sus chicos nos deleitaron con el álbum The dark side of the moon completito, seguido, sin cortes, sin prisa pero sin pausa. Las proyecciones en la mega-pantalla del escenario, como siempre alucinantes, pero el láser, que fue una de las cosas que más me gustaron en Barcelona, se quedó en coma profundo. Luego leí que fue cosa de la humedad, pero podría apostar a que Mr. Waters, dolido por lo del cerdo, no permitiera poner en funcionamiento la pirámide, que pendía de una grúa sobre nuestras cabezas. Fue una lástima que por cuatro (vale, cuarenta) cafres, el resto no pudiese disfrutar del espectáculo completo. Para corroborar esta sospecha, apostaría a que alargó la pausa –se me hizo eterna- antes de volver al escenario para los bises. Hubo un momento en que pensé que no salía. Pero salió, y tocó lo que tenía que tocar: The happiest days of our lives, Another brick in the wall (2ª parte), Vera / Bring the boys back home y, como colofón, una de mis favoritas: Comfortably numb. Dani y yo estábamos convencidos de que faltaba aún una canción, pero Pepe (y sobre todo el programa que compró a la salida) nos quitaron esa idea de la cabeza. Porca miseria.


Lástima que terminó...


A la salida, los chiringuitos de dieta mediterránea (morcillas, chorizos y salchichas) no daban abasto, así que los regüeldos con aromas “tipical spanish” nos acompañaron hasta el coche. Tras media hora de cola para salir del pueblo, recorrimos en otro tanto el camino que nos separaba de Granada, llegando sin más contratiempos al aparcamiento que habíamos elegido. Después de seis horas de plantón, el paseíto de 20 minutos arrastrando maleta hasta la casa nos vino la mar de bien para terminar de coger sueño. Y a la mañana siguiente, a La Alhambra...


4 comentarios:

Pericles dijo...

Estos granainos... Se pensarían que era un cerdo ibérico. Por cierto, te he mandado un correo por hotmail, señor Peji.

Pejiguera dijo...

¡Che, Pericles! LO-QUE-TE-PERDISTE. Un veterano como tú, no puede dejar escapar estas cosas. Te eché de menos en Granada, en serio. Y también a la hora de las cervezas, que lo sepas.

Un abrazo desde fenicia la chica.

P.D.: Ya te contesté.

Pepin dijo...

Papá, tenias que hablar del concierto en mi blog. Muy gracioos los comentarios que has puesto en las fotos del cerdo

Pepin dijo...

pobre gorrino que fue asesinado por unos tontos del haba