domingo, 13 de julio de 2008

Viaje a Birraland

Como ya les comenté por aquí en otra ocasión, en las próximas vacaciones nos vamos a la República Checa. Si no ocurre nada (esperemos que no), el próximo 9 de agosto nos estaremos subiendo a una avión con rumbo a Praga, donde recogeremos el coche de alquiler que tenemos reservado y nos encaminaremos con él en dirección Sur, hacia Cesky Krumlov, una bonita ciudad medieval, Patrimonio de la Humanidad (de oca a oca y tiro porque me toca), cercana al Parque Nacional del Sumava y a otros interesantes lugares que queremos conocer, entre ellos Ceske Budejovice, patria de la original Budweisser, cuyas cualidades están, en mi modesta opinión, a años luz de la copia americana. Para ir haciendo boca, hemos estado comprando de un tiempo a esta parte las dos marcas más conocidas de allí: la ya citada y la Pilsner Urquell. Como la primera venía en paquetes promocionales con posavasos, abrebotellas, etc., ya hemos conseguido medio ajuar. Y ya que hablamos de cervezas, he leído por ahí que la República Checa es un paraíso para los amantes del dorado líquido (yo mismo), pues no sólo cada pueblo tiene su propia fábrica, sino que en muchas tabernas elaboran su propia cerveza, superior en calidad en muchas ocasiones a la de las comerciales. Mmmm, qué mal lo vamos a pasar. La única pega va a ser a la hora de conducir. Tendremos que turnarnos o algo así, porque la tasa permitida por la Guardija Civilosky o como se llame allí, es de 0 (CERO) grados. Aunque en Hungría estábamos en el mismo caso, comíamos como hunos, bebíamos como cosacos y no nos encontrábamos ni levemente mareados. Cosas del clima, nos explicaron los nativos. Pero volviendo a Chequia y a Ceske Budejovice, casualmente es también allí donde fabrican aquellos lápices de grafito de que les hablé en el mismo post húngaro (si no lo han hecho ya, pulsen sobre el anterior enlace. En la palabra “nativos” para los que siguen sin enterarse) y que tanto éxito tuvieron entre mis compañeros de oficina. Ya tenemos dos fábricas y/o sus respectivas tiendas para visitar. Aparte de eso, la zona tiene los suficientes atractivos como para tenernos ocupados los seis días que estaremos allí. Luego, a Praga, a disfrutar de la capital y de los miles de visitantes que, como nosotros, no disponen de otras fechas para dejarse caer por allí. Si la presión turística en la ciudad ya es de por sí enorme en cualquier época del año, en Agosto supongo que tiene que ser la leche. De momento tenemos reservado un bonito apartamento en el corazón del barrio judío, prácticamente en el centro de la ciudad. Las perspectivas son bastante buenas, esperemos que no haya nada que las tuerza. Pienso que el principal problema que vamos a encontrar va a ser el de la gente (de la cual formamos parte, claro), pues me temo que nos vamos a encontrar colas hasta para fotografiar. Pero es lo que hay. De todos modos, no adelantemos acontecimientos. Eso está ahí encima -apenas faltan 4 sábados- así que dentro de poco espero estar aquí haciéndoles un primer resumen del viaje. Hasta ese momento, disfrutaré con los preparativos. Me divierto mucho viajando, pero preparándolo todo tampoco lo paso mal. Ya les contaré.

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