jueves, 25 de septiembre de 2008

De cambios climáticos y mandatarios lunáticos

El pasado 1 de junio, tomé las fotos que acompañan este texto en uno de mis -cada vez más frecuentes- paseos por El Pinet. Como ven, la nube, prácticamente la protagonista de las imágenes, tiene un tamaño bastante considerable. Aquella misma tarde llovió torrencialmente, pero no tanto como lo hizo el pasado martes, en el que, las aguas que durante la mañana cayeron mansa e intermitentemente, dejaron paso, al final de la tarde, a un auténtico diluvio alternativo (el agua se alternaba con el granizo). Por lo visto, el ojo de la tormenta estaba justo encima de mi curro, porque nunca había oído algo así dentro de un edificio. En otras ocasiones, con lluvia fuerte, hemos tenido alguna que otra goterilla, pero lo del martes fue desbordante. El agua sobrepasó la capacidad de los canalones de desagüe y caía a chorros por donde encontraba salida: falsos techos de escayola, difusores del aire acondicionado, puntos de luz... En fin, que estuvimos hasta las 10 de la noche sacando agua. Y aún tenemos que dar gracias, porque si eso llega a pasar por la noche, cuando no hay nadie allí, no sé qué nos habríamos encontrado por la mañana. Algunas naves vecinas tuvieron parecida suerte, según nos enteramos después, mientras que en una gasolinera cercana, se desprendió parte del techo, y varios coches quedaron sumergidos en un aparcamiento subterráneo inaugurado no hace mucho. A ver si al final lo del cambio climático va a ser verdad, ¿eh, Sres. Rajoy (y primo) y Bush, entre otros?

La gran nube sobre las salinas, de un fuerte color rosado

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