domingo, 30 de noviembre de 2008

Y ya que hablamos de sarnachos...

Últimamente he repetido con cierta frecuencia en el blog la palabra sarnacho. Para los que no son de aquí y no saben lo que significa, les explicaré. Se trata de un cestillo de esparto, redondo, que se utilizaba para guardar los caracoles para pasturarlos o curarlos. Se los mantenía ahí un par de semanitas como mínimo a base de hierbas aromáticas (tomillo, romero, etc.) para que fuesen soltando babas y cogiendo buen sabor. El sarnacho, con el tiempo se convertía en un recipiente bastante asqueroso, sinónimo de lo más bajo y rastrero, con lo que tardó poco en convertirse en insulto equiparable a tontolpijo, tontolculo, o chulico de Valverde, pero aún peor. Si llamar a alguien caracol equivalía a decirle cornudo, baboso y “arrastrao” con una sola palabra, decirle sarnacho, que era el recipiente que los contenía, era bastante más denigrante. El Dr. Francisco Orts, en su Nueva antología de palabras, dichos y refranes de la comarca de Elche, incluye una variante que no conocía, la de “Sarnacho claro de Alicante”, una forma, según él, de denominar a los alicantinos señoritingos y postineros, a los que tanto cariño se ha tenido siempre por aquí. Pero el premio a la originalidad a la hora de utilizar el palabro se lo lleva, en mi opinión, un antiguo concejal del PP, Francisco Valero, quien enfrentado a un compañero de filas bastante más joven que él y cuyo nombre no viene al caso, le espetó, con cámaras, luces y taquígrafos: -Tú, lo que eres es un sarnacho político.

Magistral, ¿no les parece?.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo creía que era por lo de inútil. Sarnacho que no vales ni pa guardar los caracoles.

pepico_amat dijo...

Muy bueno!! Me gusta como lo has argumentado. Siempre he tenido curiosidad de la procedencia de la palabra, en mi pueblo se dice bastante.