domingo, 14 de diciembre de 2008

Más libros

Desde la última vez que les hablé aquí de mis lecturas, han pasado por mis manos –y por mis ojos- tres libros muy distintos. El primero de ellos, La partícula divina, de Leon Lederman y Dick Teresi, aborda los esfuerzos que se han hecho para encontrar el bosón de Higgs. Aunque el texto es algo antiguo (de 1993), se ha puesto de actualidad gracias al nuevo acelerador de partículas de reciente inauguración, cuyo accidentado estreno nos ha dejado a todos con la miel en los labios. Los autores -aunque tengo la sensación de que es Lederman quien lleva la voz cantante-, de forma amena y en ocasiones divertida, nos llevan en un viaje en el tiempo a repasar los esfuerzos de la ciencia por encontrar la partícula elemental y los beneficios que la humanidad ha obtenido de la investigación derivada de éstos. En este viaje nos acompañará Demócrito, el primer postulador del átomo como partícula indivisible, quien aparece y desaparece convenientemente, aunque siempre está ahí, agazapado en la sombra, sorprendiéndonos con ideas muy adelantadas a su tiempo.

Como los aperitivos no cuentan, no les hablaré sobre alguno más de Agatha Christie que ha caído también, de modo que el segundo libro leído ha sido ¿Qué es la vida?, de Erwind Schrödinger, científico vienés, que como Lederman, fue Premio Nobel de Física. En el librito, de 138 páginas, el autor, mezclando ciencia y filosofía aborda el tema que se resume en el título. El amigo Vicen tenía muy buenas referencias suyas, y en la portada se puede leer la siguiente reseña de Scientific American: “Una joya, se lee en unas horas, pero se necesita toda una vida para olvidarla”. A mí, la verdad, me ha dejado bastante indiferente. Posiblemente sea demasiado complejo para mí. Y lo dejo ahí para hablarles del tercer libro:

El sitio de Constantinopla, de Mika Waltari. Aunque en ocasiones se pone algo “meloso”, consigue desde el primer momento atrapar al lector, cosa que no hace ni de lejos el libro de Runciman de título muy parecido y que ya les comenté aquí. Toda la emoción que según Marías encerraba el relato del soso Runciman, la encontrarán en abundancia en el de Waltari. Y esto en cuanto al contenido, que si les hablo del continente... Sólo les diré que por el mismo precio –o menos- es el de Edhasa un producto de calidad hecho con sumo gusto y un cuidado acabado. Las tapas, las guardas, el papel... Pero bueno, no deja de ser mi gusto personal y mi opinión, ambas, como las de todo el mundo, bastante discutibles.

5 comentarios:

ximo dijo...

¡Hola amigo! Me parece muy interesante tu blog, aunque prácticamente no he leído casi nada....poco a poco lo iré leyendo. Saludos

Pejiguera dijo...

Muchas gracias, Ximo, por la visita. Vuelve cuando y cuanto gustes. Estás en tu casa.

Pericles dijo...

Hola Peji, veo que sigues buscando tiempo para leer con lo apretado que pasa el día. Eso está bien... También veo que has seguido investigando en la historia bizantina.M´alegro que este sí te haya gustado, la verdad es que es menos árido que el de "Runci Man"
He cambiado de correo, el de hotmail desapareció en el formateo, y ya me conoces, ni papa de la contraseña y menos del personaje histórico favorito. Yo creía que había puesto a Bohemundo de Tarento, el cruzado mágico, pero se conoce que no... Bueno, te envio un correo a la única dirección tuya que recuerdo.Nonanem

Pejiguera dijo...

Ya ves, Pericles. Suelo dar más importancia al continente que al contenido de los libros (y de muchas otras cosas), pero no le hago ascos a una buena presentación. Puedo parecer pijotero, pero como me dijo un amigo no hace mucho, hay que buscar la belleza... Y más si cuesta lo mismo (o menos incluso)

Te abriré nueva ficha. Un abrazo.

daa dijo...




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