sábado, 28 de marzo de 2009

La garrafa

En mi familia siempre se ha bebido vino. Las más veces solo, pero también con sifón, con gaseosa, con fanta (o mirinda, o crush) de limón y hasta con agua, que según una vieja tradición, es una mezcla muy buena para recuperarse de los sustos. Desde bien niño me recuerdo yendo a la bodega que había en la Puerta de Orihuela, cruzando el Puente de la Virgen con dos garrafas, una más grande para el vino y otra más pequeña para el vermut (con un cuartillo de picón). En las tiendas ya había vino de mesa embotellado con distintas marcas, aunque las más famosas de entonces eran Savin, El tío de la bota –tal vez la más conocida- y otra llamada 100x100. La explotación infantil aún no había salido a la luz, pero todas las semanas subía las escaleras de casa (ya en el nuevo barrio, 5 pisos sin ascensor) con una chivata en cada mano, con 4 ó 5 litros de bebida en cada una de ellas. Mi hermana mediana, 3 años menor, y mi madre, también subían cosas, no crean, pero el peso fuerte era para mí. Mi padre siempre estaba trabajando, así que la compra era cosa nuestra. Cuando abrieron el Simago, a muchos niños de Elche nos crecieron los brazos, pues ahora, además, había que ir hasta allí y volver cargado de bolsas de plástico llenas de todo (companaje, bebida, conservas, carne, fruta, verdura, productos de limpieza, etc.), cosas que antes se compraban en distintos establecimientos del barrio (fruterías, droguerías, carnicerías, ultramarinos...) y que ahora, con la novedad y los presuntos bajos precios, se cargaban allí. Pero, bien, me estoy apartando del tema que quería contarles, relacionado con el vino y las escaleras. Hacía poco que nos habíamos cambiado al nuevo piso, por lo que calculo que aún no tenía 11 años. A mi padre le gustaba entonces un vino que vendían en la Bodega Otilio, en la Plaza Obispo Siuri, así que cuando se vaciaba la garrafa –una grande, de 8 litros-, allá que iba el nene, tres cuartos de hora de caminata entre ir y volver, disfrutando de los nuevos avances en materiales (la camisa de la garrafa ya no era de mimbre, sino de plástico, y las asas se clavaban en los huesos que daba gusto). Aquella tarde, en un momento de inspiración delante de las escaleras, pensé en subirla “como los hombres”, con la carga al hombro. Y así lo hice, al menos durante dos tramos, pues al tercero, la ley de la gravedad hizo de las suyas y el cuerpo se me fue para atrás. Me dejé parte de los riñones en la barandilla, pero la garrafa corrió peor suerte y las escaleras parecían las cataratas del Niágara, pero en versión Jumilla. Aún oigo los gritos de mi madre. El vino es casi tan escandaloso como la sangre, así que pueden imaginar cómo quedaron escalera y paredes, además del agradable aroma del que disfrutamos los vecinos durante algún tiempo. Creo recordar que, al poco, echaron el gotelé, que estaba empezando a ponerse de moda por aquel entonces...

martes, 24 de marzo de 2009

El Petirrojo (Erithacus rubecula)

Los que me conocen, saben que soy un amante de las aves, especialmente de los pequeños y huidizos pajarillos, y aunque me gustan todos, tengo especial debilidad por algunas especies, siendo uno de mis favoritos el Petirrojo (Erithacus rubecula). A este pequeño paseriforme, de pecho rojo y grandes ojos negros, me lo he encontrado en los sitios más variopintos: en profundos bosques navarros, cerca del nacimiento de río Urederra; entre las zarzas, en las afueras de Bubión, en las Alpujarras granadinas, en un camino poco transitado; en huertos de limoneros, muy cerca de mi casa, buscando su alimento –insectos, arañas y pequeños gusanos- en algún montón de estiércol, en compañía ocasional del apaput; y la última vez, en los jardines del Generalife, junto a la Alhambra de Granada. Esta vez lo tuve tan cerca, que casi no pude enfocarlo. Es un ave poco longeva en la naturaleza, pues su esperanza media de vida anda alrededor del año y medio, mientras que si pudiésemos domesticarla, no faltándole comida y no sufriendo ninguna enfermedad, podría vivir perfectamente 10 años o más. Hace puestas de 4 a 7 huevos dos veces al año, entre la primavera y bien entrado el verano. Incuba la hembra, que es alimentada por el macho durante este periodo. Es muy combativo defendiendo su territorio. Cuando con el canto –uno de los más bellos emitidos por un pájaro según algunos autores- no consigue ahuyentar al invasor, no duda en pasar al ataque con pico y patas. Si quieren escucharlo, durante la primera mitad del año hace coros con colirrojos tizones y mirlos comunes (estos últimos también bellos cantores) a la salida del sol y durante el crepúsculo. Toda una delicia para el oído.

El amigo petirrojo en Las Alpujarras granadinas

Y este primo suyo, el de La Alhambra, confiadísimo

sábado, 21 de marzo de 2009

Calendario 2009 - Marzo

Esta foto también está tomada en la Alhambra de Granada, a la salida de los Palacios Nazaríes, camino del Generalife. Siempre me han llamado la atención los nenúfares, por ese contraste tan delicado que ofrecen sus flores contra el fondo de agua y hojas. Espero que les guste.



martes, 17 de marzo de 2009

Experimentos callejeros

Creo que ya les he contado que, en las noches de verano de mi niñez, después de cenar bajábamos a la calle a seguir jugando. En mi barrio la gente salía a tomar el fresco a la puerta, o bien dejaba ésta abierta de par en par para que entrase la escasa brisa que, despistada, llegase hasta aquellas estrechas y polvorientas calles. Como no bajábamos todos y no era cuestión de estar corriendo ni armando escándalo, a veces nos dedicábamos a coger grillos, para, cuando no nos veían, echarlos por las ventanas abiertas de las casas y alegrar la noche a los vecinos. En otras ocasiones, íbamos mirando por los cubos de la basura, aunque sin profundizar mucho, en busca de tesoros. La basura no se sacaba en bolsas como ahora, sino en cubos donde se iban echando todos los desperdicios, es decir, lo que no se pudiese aprovechar, pues dada la situación económica de la mayoría, se sacaba a todo el máximo rendimiento posible. Así, una noche encontramos los restos de alguna caja de medicamentos (una botella de jarabe con un culín de producto, unas cápsulas, un frasco de gotas...) Queriendo emular a Jerry Lewis en “El profesor chiflado” o a algún otro científico loco de los que salían en las películas, nos pusimos a mezclar ingredientes y descubrimos que al echar el contenido de una de las cápsulas en el jarabe, éste reaccionaba espumeando, pero la actividad cesaba si añadíamos unas gotas del pequeño frasco. Así estuvimos durante un buen rato, intentando convencer a José el de Sansano (quien, en contra de su costumbre, se nos había unido esa noche), de las virtudes y poderes que otorgaría el mejunje a aquél que lo tomase, cuando el grito de la madre de uno de nosotros nos acabó de decidir a cambiar de actividad: --¡Che, pero...! ¿Qué hacéis, escarbando en la basura? Si me saco la espardeña y voy p’allá os arreglo...

domingo, 15 de marzo de 2009

Diccionario

Nuevas acepciones de viejas palabras (por gentileza de un diario deportivo y de la real academia merengue):

CANGUELO: Acción de avasallar al equipo contrario ganándole por 2-0 (pero podían haber sido muchos más)

CHORREAR: Hacer el ridículo en España y, sobre todo, en Europa, siendo eliminados de otra competición encajando 5 tantos (que también podían haber sido muchos más)

Lo siento, pero no me he podido aguantar. Si es que lo ponen a huevo...

martes, 10 de marzo de 2009

Fotogenio 2

Emplazamiento de Fotogenio, en la Playa de Bolnuevo.A la izquierda, las carpas.


Después de comer llegó el turno de Jordi Clariana, quien nos habló de fotografía esférica de 360º, un tema que personalmente me interesa bastante, pues he hecho una tímida incursión en ese terreno y he de reconocer que me gusta. Dio un par de detalles técnicos de los que tomé buena nota y que han servido de apoyo para buscar, a lo largo de esta semana, más información sobre el tema. La siguiente ponencia, impartida por Isabel Díez San Vicente, me la perdí, en parte por cabezonería, pero preferí salir a la playa a hacer alguna foto y a tomar al aire, pues llevábamos casi todo el día metidos en la carpa. Luego me dijeron que no estuvo nada mal, pero no puedo dar mi opinión (mejor para ustedes). Aunque había aún mucha “tela” en la agenda, incluyendo algo de fotografía nocturna, nosotros preferimos encaminarnos hacia el hotel que teníamos reservado, pues era tarde y aún no habíamos hecho acto de presencia. Después de fichar, deshacer el macuto y debatir un rato con las chicas del Spa, nos dimos una sesión de aguas, con chorricos variados, camas calientes de relax, duchas escocesas y de fragancias, etc., que nos quedamos “aplatanaos”. También allí había ambiente “fotogenio”, algunos aún con la acreditación colgando. Tengo que decir que el hotel está en un secarral en medio de ninguna parte. El interior, de lujo (el hotel es de 4 estrellas) y el ambiente, salvo los fotógrafos, un poco de “puturrú de fuá” (justo lo que me hace sentirme incómodo), pero en líneas generales lo pasamos bastante bien. Cenamos en un hindú de la urbanización. Muy bien todo, la comida más que aceptable y el trato excelente. Como dato curioso, los únicos españoles éramos nosotros.


Por la mañana, salimos corriendo hacia la carpa, pues no queríamos perdernos la primera ponencia, magistralmente desarrollada por Tino Soriano. Me saco el sombrero ante la calidad fotográfica y humana de este hombre. Sólo por esto ya habría valido la pena ir. Me quedé tan a gusto que “pasé” de la siguiente, de Kathy Moran, Editora jefe de la revista National Geographic, con sede en Washington, quien comentó, según me han dicho, los porfolios que algunos asistentes le entregaron el día anterior. Vi salir a más de uno bostezando, pero puede que fuese por el cansancio acumulado. Y nada más tengo que contarles, salvo que en el cuestionario que nos dieron el primer día junto con la acreditación, había una pregunta –como el que no quiere la cosa- sondeando la posibilidad de hacer las siguientes ediciones “de pago”. Si me dan a elegir entre “se hace pagando algo” o “no se hace”, prefiero la primera opción, pero creo que en el momento que empiece a haber tráfico de dinero, la cosa se va a complicar bastante, comenzando por la afluencia de público. Soy de la opinión de que es preferible buscar vías alternativas de financiación, aparte de las subvenciones de Ayuntamiento, Diputación, Gobierno de la región, etc., y las aportaciones de expositores y patrocinadores, vendiendo –por ejemplo- camisetas, gorras, chubasqueros..., pues probablemente consigan más ingresos así que poniendo una cuota “simbólica” de, pongamos, 20 euros. Sería una verdadera lástima que, ahora que esto empieza a asentarse, dejara de celebrarse. Espero que las autoridades sepan valorar la iniciativa de los compañeros de Mazarrón y acojan, una vez más, a miles de fotógrafos, profesionales y aficionados, venidos de toda España. Que pregunten a los hosteleros...


erosiones de Bolnuevo

viernes, 6 de marzo de 2009

Fotogenio - 1ª parte

Bueno, pues ya volvimos de Fotogenio. ¿Qué les puedo decir? Pues que lo hemos pasado la mar de bien. La calidad de las ponencias ha sido bastante buena y el ambiente mejor. Tal vez un poco exhibicionista, pero bueno. Entiendo que la gente (yo el primero), cuando sale se lleva la cámara consigo y que luego, como no se fía de dejar el equipo en el maletero del coche, carga con la mochila y la pasea por el sitio, y más si el sitio es una convocatoria de y para fotógrafos, pero de ahí a ir con la cámara colgada al cuello (y la mochila o la bolsa detrás), fardando de “pepino”, de cuerpo, o de ambas cosas, me parece un poquito gilipollas (sólo un poquito). Vale que la saques para probar (si te apetece) algunos de los copitos (y copotes) que Canon tenía a disposición de los asistentes, o para hacer una consulta en alguno de los stands, o para enseñársela a alguien, o para hacer una foto…, pero hubo gente que no la guardó ni para comer.


En el lado positivo, mucha información en forma de folletos y catálogos, esa que echamos de menos en las tiendas, actualizada y de calidad. Aparte de eso, en Canon nos dieron unas agendas que, al margen de la utilidad que tienen como tal, traen información sobre todos los objetivos y accesorios de la marca, especificaciones de todas las lentes EF y EF-S, equivalencias focales según el tamaño del sensor de la cámara, etc., algo muy aprovechable por entusiastas como yo. También nos regalaron unas carteras en símil piel con capacidad para guardar 10 tarjetas SD. Además, tenían una batería de impresoras “Pixma”, con muestras de lo que eran capaces de hacer, y se ofrecían a imprimir gratuitamente cualquier foto que se les facilitase en el momento. Una caña. Por cierto, las cañas, en la carpa de avituallamiento, a 1 euro. No estaba mal. Los precios, bastante aceptables.


En cuanto a las ponencias, las del viernes nos las perdimos, y también la primera del sábado (buceando como estábamos en el stand de Canon), sobre flashes compactos, impartida por Rafael Barberá, pero las siguientes tuvieron miga. Staffan Widstrand nos hizo los dientes largos con el programa “Maravillas naturales de Europa”, un proyecto en el que participan fotógrafos de todo el continente para darnos a conocer todo lo que ignoramos sobre nuestro patrimonio natural. Habló de zonas declaradas “Patrimonio de la Humanidad” por la Unesco de las que no conocía su existencia. Tuvo razón al decir que, a nivel general, conocemos más de la naturaleza de USA o de Canadá que de nuestro continente, por no decir de nuestro propio país. Me gustó mucho. Después de una pequeña pausa, Oriol Alamany nos contó su experiencia en la Isla de Pascua, lugar al que se ha desplazado en dos ocasiones y que ha fotografiado exhaustivamente. Como ya comenté a mis acompañantes, pienso que el tema daba mucho más de sí. Tal vez pecó, a mi gusto, de “soso” y de falta de entusiasmo. Es una opinión, nada más. No me voy a comparar con él porque no le llego ni a la altura de los zapatos, pero con un poquito más de ganas, se habría metido a todo el público en el bolsillo. De las de la tarde, si les parece, les hablaré en el siguiente post, por no hacer éste muy largo.