jueves, 11 de junio de 2009

El rusico

Hace unas semanas, enterraron a mi amigo Salva, Salvador Saura, camarada de viejas guerras ya casi olvidadas. Hacía tiempo que no nos veíamos, pues la cerveza que nos habíamos prometido su hermano Paco, él y yo, se fue postergando a lo largo de los años, hasta que su prematura marcha la ha convertido en imposible. Cuando la madre tierra se cobre de los que aquí quedamos lo que le pertenece, tal vez nuestras esencias se vuelvan a encontrar en la savia de cualquier árbol, o en las aguas de cualquier río, o en ese viento que hace cimbrearse a las palmeras mientras escribo esto. Descansa en paz, amigo.


Pasa la vida, y no has notado que has vivido, cuando pasa la vida.

Pasa la vida, tus ilusiones y tus bellos sueños, todo se olvida.

Pasa la vida, igual que pasa la corriente cuando el río busca el mar,

y yo camino indiferente a donde me quiera llevar

Pasa la gloria, nos ciega la soberbia, pero un día pasa la gloria.

Pasa la gloria, y ves que de tu obra ya no queda ni la memoria.

Pasa la vida, igual que pasa la corriente cuando el río busca el mar,

y yo camino indiferente, a donde me quiera llevar...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Joder, de lo que se entera uno. Pasaba por aquí para decir que me he bajado una foto del blog para adornar el mío y me encuentro con esto. Lo conocí en un viaje organizado por su hermano Alberto y toda la peña del GIM a Pirineos cuando él era apenas un chaval.
Venga
Palantir