domingo, 26 de julio de 2009

Calendario 2009 - Julio

Siguiendo en la República Checa, la foto de este mes está tomada en el famoso Puente de Carlos, que probablemente sea, si no el más transitado –pese a ser peatonal-, el más visitado del mundo mundial. Posiblemente las dos cosas. El contraluz es de una de las estatuas que lo jalonan, todas de santos, vírgenes y cristos, al uso de la época. Como todas las obras de ingeniería del hombre, tiene su propia colección de leyendas, pero las mayores sorpresas se las están llevando los técnicos encargados de su reconstrucción (está en obras desde 2007). Uno de los mitos sobre la construcción del puente, hablaba de que se había empleado yema de huevo en la composición de la argamasa. Si bien este punto no se ha confirmado del todo, sí se ha detectado, en los análisis efectuados, materia orgánica no precisada pero que se cree ha contribuido notablemente en la firmeza y durabilidad de la obra. Por si esto fuera poco, examinando la parte sumergida de los pilares, unos buceadores encontraron una capa de musgo entre otra de grava y los bloques de piedra. En un principio se pensó que se trataba de musgo acuático, pero un examen más minucioso lo descartó, encontrando que era un musgo de lugares secos, probablemente un abetal, por la gran cantidad de púas, escamas de piñas y polen de este árbol que contenía. Según Petr Pokorný, perito del Instituto Arqueológico de la Academia de Ciencias checa, “...Lo excepcional es que el musgo se haya encontrado en los cimientos medievales del puente. En vista de los resultados de los análisis no hay duda de que la planta fue utilizada intencionalmente, persiguiendo un objetivo concreto, que por ahora desconocemos...” Aún ignorando los motivos, lo cierto es que el musgo ha soportado perfectamente el paso del tiempo, pues lleva sumergido, resistiendo el paso del Vitava, desde la segunda mitad del siglo XIV. Curioso ¿no?
Toda esta información está extraída de un artículo que escribió Román Casado para la Web de Radio Praha . Si tienen previsto viajar a la Rep. Checa próximamente, échenle un vistazo, pues obtendrán mucha información útil allí.

miércoles, 22 de julio de 2009

Los cabezudos

Manel, el técnico que nos repara las máquinas de oficina en el trabajo, toca la dolçaina (dulzaina) en una “colla” o agrupación. La dolçaina es un instrumento de origen árabe, con sonido agudo y muy típico en fiestas y celebraciones de toda la Comunidad Valenciana. Aquí siempre lo hemos llamado “charamita”, aunque el vocablo correcto es “xirimita”. En compañía del tabalet, una especie de tamboril, es imprescindible en desfiles de “gegants i nans” (gigantes y cabezudos), tanto, que me resulta imposible imaginar a los unos sin los otros. Recuerdo cuando, en las fiestas de mi barrio en honor de San Pascual, todas las tardes sacaban a desfilar tres o cuatro cabezudos. La dolçaina y el tabalet abrían la comitiva, el segundo tocando ininterrumpidamente, mientras que la primera sólo entraba en acción en las plazas, cuando los nanos danzaban. Aún recuerdo la melodía exacta –siempre era la misma- y, si supiera solfeo, se la transcribiría aquí.

El caso es que, comentándolo un día con Manel, me dijo que en su colla habían comprado cuatro nanos y quedó en avisarme cuando los sacasen “de paseo” por Elche. Después de más de un año (ya pensaba que lo había olvidado), recibí un correo suyo en el que me informaba de su actuación, con danza incluida, en la Sala Cultural de La Llotja, espacio recientemente habilitado por el Ayuntamiento en la antigua Lonja de frutas y verduras. Y allí están tomadas las fotos que verán más abajo. Las figuras, nuevas, orondas, lustrosas, poco o nada tienen que ver con las que yo recuerdo de finales de los 60 y principios de los 70, pues aquéllas eran más rústicas, peor acabadas, de facciones más angulosas y grotescas (se comía menos, entonces) y, sobre todo, peor cuidadas. Alguien me comentó en una ocasión que las cabezas fueron “arrinconadas” de mala manera durante algunos años y que, cuando quisieron recuperarlas, éstas estaban totalmente inservibles. Es por eso que me alegro de que haya gente que, como Manel y sus compañeros, mantengan vivas estas tradiciones, que no hacen daño a nadie y son capaces aún de arrancar una sonrisa a grandes y chicos. Espero que disfruten.

Manel y la "Colla el Cascabot" en plena actuación

jueves, 16 de julio de 2009

Elx al carrer 2009

Hace poco disfrutamos los ilicitanos de la cuarta edición de “Elx al carrer”, manifestación cultural donde se dan cita artistas de todos los palos (malabaristas, payasos, músicos, equilibristas...) que actúan en la calle durante todo un fin de semana. Como no quiero hacerme pesado, no les diré otra vez lo mucho que me gusta y lo bien que me lo paso, especialmente con las batucadas, pero este año, además, ha habido sorpresa.


Aprovechando el acontecimiento, en el grupo Elche/Elx de Flickr montamos un concurso (como siempre, testimonial, sin premios en metálico), con lo que nos obligamos, los más perezosos, a salir cámara en ristre. Si bien no hubo récord de participación, sí que se tomaron bastantes imágenes (al menos yo lo hice). En el enlace que les he puesto arriba, pueden ver las participantes en el concurso, entre las que están las ganadoras. Y en mi galería podrán encontrar algunas de las mías. Pero la principal novedad de este año ocurrió el domingo, mientras esperábamos a que comenzara la actuación del mediodía en la Plaza de Sta. Isabel, se nos acercó alguien que se identificó como el organizador del evento, con quien estuvimos departiendo unos minutos sobre la posibilidad de montar una exposición en el espacio CREA, entre otras cosas igualmente interesantes. Y en ello estamos. Hemos hablado por teléfono un par de veces y en el momento de escribir esto, estamos a la espera de que desde la Concejalía muevan ficha. Aunque ya saben, las cosas de palacio van despacio...


Esta foto de Tomasa la payasa, ha sido, de las tomadas en Elx al carrer, la que más visitas ha recibido de mi galería. Tal vez tenga algo que ver el que la artista sea paisana ¿no?, aunque aún no he tenido el gusto de conocerla personalmente.


domingo, 12 de julio de 2009

Feria del libro 2009

Este año, la feria se ha ido con el mismo sigilo con que llegó. Apenas caseta y media, lo que podría parecer una mejora con respecto al año anterior, en la que sólo había una, pero resulta que en el añadido sólo vendían posters y esas cosas. Aparte de lo desacertado de las fechas, en pleno verano, cuando la gente huye los viernes en desbandada hacia las “faenetas” o las cercanas playas, el contenido me ha parecido más flojo que en otras ocasiones. Aunque, la verdad, sólo pude recrearme el primer sábado; en el segundo no me acerqué siquiera porque llegaba tarde, sediento y exhausto a mi cita cervecera con los amigos; el tercer fin de semana coincidió con Elx al carrer, así que no pude ir tampoco a “dotorear”; en el cuarto, sencillamente ya no estaba. Decepcionante. Aunque también, para el éxito que habrán tenido, los pobres... Lo que no me explico es cómo siguen viniendo. Pero bueno, el primer sábado al menos compré un libro que, sin ser la leche, no ha estado del todo mal. Alcibiades, el primer griego es el título, y Josep Mª Albaigès el autor. Éste nos novela la vida del ambicioso y rijoso personaje, aportando, como dato curioso, las distintas opiniones que sobre él tienen otros tantos historiadores, en forma de comentarios de algunas de las mujeres que pasaron por su vida (que no fueron pocas), como contrapunto al relato que el controvertido protagonista nos va haciendo de las “desgracias” que le tocó vivir, justificando todas sus acciones, por necesidad unas veces, por amor a Atenas otras.


Y no les digo más. Aunque es una historia de la que ya se conoce el final, les dejo que descubran por ustedes mismos a este curioso sujeto a través del original punto de vista de Albaigès. Si quieren, claro.


martes, 7 de julio de 2009

La vuelta a La Galia (o casi)

Bien, pues después de varios amagos de viaje, unos solos, otros con amigos, finalmente tenemos decidido qué vamos a hacer este verano. El viaje a Francia, del que ya les hablé aquí, se vio seriamente amenazado cuando nos pusimos a sacar cuentas, pues mi idea original subestimaba el tamaño del país y las distancias que tendríamos que recorrer de querer hacerlo completo. Estábamos contemplando otras opciones, entre ellas Suiza, Munich-Baja Baviera y Eslovenia (sí, otra vez), cuando el amigo Alberto sugirió la posibilidad de ir a un pueblecito de los Apeninos, en Italia, cerca de Modena y de Bolonia, donde una buena amiga de su mujer tiene una casa capaz de acogernos a todos. A última hora, cuando ya nos disponíamos a sacar los billetes, la cosa no cuajó por problemas de fechas. Vuelta a empezar, con el agravante de que el tiempo se nos echaba encima.


Después de mucho cavilar y de reestudiar nuevamente las opciones, decidimos que la más viable era la primera, pero con algunos retoques, el más importante de ellos, el hecho de que mi hijo haya decidido a última hora que quiere venirse. Finalmente la cosa ha quedado en que estaremos un par de días en Avignon, con la familia, para desplazarnos luego hasta el Perigord Negro, donde estaremos tres días alojados en Sarlat-La Caneda. Para los curiosos, diré que el Perigord es, gastronómicamente, una de las áreas más interesantes del país galo. Se divide en cuatro zonas, bautizadas con colores (blanco, verde, púrpura y negro), siendo este último adjetivado así por la densidad de sus bosques. Además, todas las tardes, en los pequeños pueblos se organizan mercados donde los productores venden sus exquisiteces a precios razonables, con el añadido de que se pueden consumir allí mismo, en las mesas que los ayuntamientos habilitan para tal fin ¡Mmmmm! Y si nos movemos al terreno paleontológico, la zona es mundialmente famosa por haber aparecido allí unos huesecillos que se dice pertenecieron al Hombre de Cro-magnon (cromañón para los amigos), que tomó su nombre de la cueva donde se hizo el hallazgo. Vamos, que nos van a faltar días.


De allí teníamos pensado ir directamente a Nantes, a cumplir mi capricho de ver, fotografiar y subir al gran elefante de “Les machines de l’ile”, pero antes haremos una escala de una noche en Poitiers, para satisfacer otro de mi hijo: Futuroscope, donde creo que tampoco lo pasaremos mal.


Y este es nuestro plan. Ahora sólo quedan tres cosas: esperar que el Jeep, con 11 añitos, aguante sin problemas el tirón de casi 5000 Km. que le vamos a dar, comprar un GPS para no perdernos por las carreteras galas (famosas por su señalética imprecisa, aunque puede que no sea más que un mito) y, lo principal, aguardar con paciencia la llegada de las vacaciones, para las que falta poco, muy poco.


sábado, 4 de julio de 2009

La moto (o "el amoto", según dónde estés)

Mi tío Ramonico vivió durante un tiempo en el Barrio de San Antón, que tan cerca tengo ahora. Creo que su mujer, mi tía Reme, era de allí. Recuerdo que cuando nació su primer hijo, Mari-Reme, fuimos a su casa de visita. Calculo que mi prima y yo nos llevaremos 3 ó 4 años a lo sumo, la edad que yo tendría cuando estuvimos allí y mi tío se empeñó en darme mi primer paseo en moto. La moto era la que llevaban los “macarricas” entonces (y mi tío muy probablemente lo era), una Derby de carretera de poca cilindrada, que hacía ruido de chicharra -agudo y escandaloso- y vibraba aún más escandalosamente. Aferrado a los flancos de mi tío –aún llevará la señal de mis uñas en los costados-, me dio una vuelta por todo el barrio y, de regalo, algo de campo a través por los descampados de enfrente, junto a la fábrica de Turrones Galiana. Cuando paró, los cataplines me repicaban como cascabeles y tenía un extraño temblor por todo el cuerpo, mezcla de la excitación y de la vibración transmitida por el sillín, que aún no me había abandonado. --¿Te lo has pasado bien? me preguntaban. No pude decir nada, las palabras se habían mezclado todas en mi cabeza. Ah, y tardé mucho tiempo en volver a subirme a una moto...