sábado, 1 de agosto de 2009

El burro de la noria

Pues sí señores, ya se ha fallado el concurso de El Mirador del Palmeral de Elche. Lo del mirador ha sido una apuesta personal del alcalde, deseoso de que los ilicitanos tengamos una construcción emblemática que suponga un atractivo turístico de primera magnitud y que ponga a la Ciudad en el lugar que le corresponde. Desde lo alto debería poder contemplarse el palmeral (Patrimonio de la Humanidad) en toda su extensión, como se hace ahora desde la torre de la Basílica de Santa María. Curiosamente (o no), la opción ganadora ha sido la favorita del Sr. Alcalde: La Noria de STAR Strategies+Architecture. A Francisco Umbral –quien, por cierto, nunca me ha caído bien- le oí en cierta ocasión una frase (no se si será suya) que me pareció genial: “Sobre gustos hay mucho escrito, pero algunos no lo han leído”. Aquí viene como anillo al dedo. Si ya de por sí el proyecto ha sido criticado hasta la saciedad desde todos los estamentos de la sociedad ilicitana y por gentes de distinto pelaje (político, se entiende) ahora el bramido se va a escuchar hasta en la “Cheneralitat”, para regocijo del Sr. Escalonets y sus acólitos, pues el artefacto es, de todos, el que menos ha cautivado al pueblo. Aunque no creo que abran la boca, pues bastante tienen ya con lo suyo, conociendo lo guasones que somos aquí, no me extrañaría que alguien pasase a la historia local con el mote que han visto en el título.


No me gusta este alcalde. Lo dije cuando se presentó como candidato y lo he comentado con amigos muchas veces en lo que lleva de legislatura. Pienso –ojalá me equivoque- que va a conseguir darle a la oposición lo que ésta no ha podido conquistar por las urnas en 30 años de elecciones: el gobierno local. Y eso que ha conseguido salir indemne –o eso parece- del asunto de las facturitas, que ha quedado en un mero errorcito administrativo. Y me alegro por él, de verdad. Aunque piense lo que he dicho antes, no creo que merezca un final así, aunque sólo sea por respeto a la memoria de sus antepasados, pues viene de una familia de larga tradición progresista.


Y volviendo a la noria, cuando fui a ver la exposición, me pareció la opción menos original y, sobre todo, la que menos tirón puede tener a nivel turístico. Aparte de esto, hay mil motivos más, pero les remito al blog del Sr. Palantir, quien los ha resumido muy sabiamente y les ahorrará la tortura de seguir leyéndome. Espero que nuestro alcalde recapacite y cambie de opinión, pues de lo contrario vamos a tener el cacharro más caro e inútil de la historia local (si exceptuamos, tal vez, el tranvía, también en proyecto). Como la exposición con las maquetas va a estar abierta de modo permanente hasta el mes de septiembre, prometo acercarme y tomar algunas fotos para que se formen una idea mejor de lo que les cuento. Y en otro post les contaré cuál era mi favorito y por qué.

Ya para terminar y para que no se formen un concepto equivocado de mí, les diré que yo soy de los pocos que está a favor del mirador (aunque no sea el momento más adecuado) y, además, no he votado nunca a la oposición (ni tengo intención de hacerlo). Que la fuerza nos acompañe...


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