domingo, 27 de septiembre de 2009

De tomaduras de pelo, topos y otras cosas

Bueno, tras un obligado paréntesis por motivos de telecomunicaciones, ya estoy aquí otra vez. Después de muchos años soportando los abusos y engaños de la compañía que durante lustros ha ostentado el monopolio de las comunicaciones en este país, he decidido que ya era hora de que lo hiciesen otros, en este caso los chicos de Orange. Y no lo digo por decirlo, pues cuando me llamaron hace cosa de un mes para ofrecerme su servicio integral (hasta ahora sólo eran mis proveedores de Internet) y desvincularme así de Telefónica, me aseguraron que con el cambio tendría ADSL hasta 20 Mb, si bien no me garantizaban más allá del 80% de esa velocidad. Esta semana he instalado el nuevo router y he configurado la nueva conexión. Desde el miércoles o así la línea telefónica ha pasado a ser gestionada y administrada íntegramente por Orange. Como no notaba siquiera una pequeña mejora en la velocidad de mi conexión a Internet, comprobé la velocidad con varios de los medidores que hay disponibles on-line, descubriendo que, como me temía, la cosa seguía igual que antes, cuando pagaba por hasta 1 Mb y recibía apenas 256 Kb. Por no aburrirles, no les contaré mis “peleas” y cabreos del jueves por la noche, cuando llamé al Servicio de Atención al Cliente, pero sí que uno de los operadores que me atendió, después de exponerle la situación y decirle que me habían engañado, me dejó sin argumentos cuando me dijo, tranquilamente y sin rodeos, que él en mi lugar llamaría otra vez a Telefónica para pedir la portabilidad de mi línea y dejarlo todo como estaba, pues saldría ganando. ¿Un topo? No hace falta que les diga la cara de tonto que se me quedó, aparte del “regomello” que me comía por dentro y unas ganas locas de mandarlos a columpiarse a la M, así con mayúsculas... Pero no lo hice (ni lo haré), pues he llegado a la conclusión, después de hablar con unos y con otros, que son todos más o menos de la misma madera, así que me quedaré casi como estaba pero, eso sí, pagando 4 ó 5 eurillos menos todos los meses. Y, posiblemente, dentro de unos días, cuando se me haya pasado un poco el cabreo, les escriba diciéndoles tres o cuatro cosas que, aunque no creo que solucionen nada, espero que al menos me sirvan de desahogo. C’est la vie.


P.D.: Pericles, ya recibi tu paquete. Gracias por el detalle, amigo.

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