sábado, 12 de septiembre de 2009

Francia - 4ª parte y última (creo)

Salimos del hotel a primera hora de la mañana. No es que tuviésemos un largo viaje por delante, pero no había nada que nos retuviera en los alrededores de Futuroscope. A un ritmo tranquilo, llegamos a Nantes a eso de las 12. Localizamos el hotel casi a la primera (estaba en una calle peatonal) y, después de descargar y tomar posesión de una habitación en lo más alto, nos encaminamos hacia los astilleros, en busca de mi amigo el elefante. Pero, claro, antes había que comer. Nos decidimos por lo fácil. Al ser domingo, no había mucho donde escoger, así que recalamos en uno que nos recomendaron en recepción y estaba muy cerca del hotel, junto a La Ópera. Sin saberlo, nos sentamos en el local de más solera de Nantes: La Cigale, donde nos atendieron estupendamente y comimos ídem. Lamentablemente, desde la terraza apenas se adivinaba el sorprendente interior y, de haberlo sabido, habríamos comido dentro. He de decir en nuestra defensa que, en todo el viaje por Francia, no recuerdo haber entrado a un solo restaurante donde hubiese aire acondicionado. Como estábamos sumidos en una ola de calor (en la TV no se hablaba de otra cosa), todo el mundo se pedía terraza, pues dentro no había quien estuviera. Así y todo, de haber ido avisado, habría hecho el sacrificio de sudar en el comedor de La Cigale.

De allí, con la digestión reclamándonos siesta, nos encaminamos hacia l’Ile, donde teníamos la cita con Les Machines. Como diría la canción, “qué profunda emoción...” cuando, nada más cruzar uno de los puentes sobre el Loira, vi, descansando –más bien dormido-, al gran elefante. Había bastante gente por allí (luego hubo más), así que fuimos a buscar, antes de nada, nuestros tickets. La entrada incluye la visita a la galería de las máquinas y un paseo en el paquidermo mecánico. La galería, más pequeña de lo que esperaba, acoge algunos de los ingenios que se han ido construyendo para la puesta en escena de las obras de la Compagnie Royal de Luxe, aparte de algunas maquetas, planos y bocetos de todo lo que allí se expone, si bien eché de menos al rinoceronte, a la jirafa y a la araña gigante. Pero la estrella de las instalaciones nos estaba esperando fuera. Mientras comprábamos algunos recuerdos para hacer tiempo hasta nuestro turno de paseo, oímos un gran estruendo en el exterior. Barritando y bufando, la bestia había salido de su letargo y avanzaba hacia los muelles, llevando su carga de sonrientes turistas en el palanquín. Más adelante, niños y grandes se movían a su alrededor provocándolo, siendo inmediatamente respondidos con un buen chorro de agua que el elefante les dirigía con total precisión con su trompa articulada. Hay tanta diversión arriba como abajo. Cuando por fin llegó nuestro turno, me encaramé a lo más alto, a la cerviz, cual cornac hindú (en Laos se los llama Mahouts, ¿les suena?) y desde allí disfruté la media hora de paseo. Vivo en una tercera planta y les puedo asegurar que desde donde estaba no veía a la gente más grande que desde mi balcón. Impresionante. Si algo le sobra, es el ruido que provoca la grúa que lo sustenta y le da vida (no olvidemos que no es más que una marioneta gigante), pero no se puede tener todo...

Después de hacer una breve parada en el hotel para dejar las cosas, nos dimos una vuelta por el centro, pero, al ser domingo, estaba todo cerrado. Fichamos algunas tiendas para visitar al día siguiente y, caminando sin rumbo fijo, llegamos hasta la catedral. Entramos para echar un vistazo y, al poco, comenzó a sonar el órgano (cosa que me puede ¡qué gozada!). Nos invitaron a salir de la zona de culto, pues iban a dar misa, pero aún tuve tiempo de hacer tres o cuatro fotos.

Y el día siguiente fue el más fresco del viaje en lo climático y, en lo que a turismo se refiere, el más aprovechado de todos, pues no paramos de callejear, de comprar y de visitar: el Passage Pommeraye, el castillo de los Duques de Bretaña, el casco viejo... Hasta nos dio tiempo a entrar en la Fnac, a curiosear qué libros tenían en español (muy pocos). Allí encontré en CD la primera casette que me compré con mi dinero cuando tenía 16 años: “If you can’t stand the heat”, de Status Quo y, claro, me la traje a casa. Así y todo nos dejamos –cómo no-, algunas cosas sin ver, como la casa museo de Julio Verne (que nació allí) o la zona nueva de la Isla, o el estuario... cosas éstas que nos dejaremos para una segunda visita.


Y esto es todo lo que tengo que contarles sobre Francia. La siguiente jornada fue la de vuelta para España, e hicimos una "pequeña" escala en Estella, en casa de los amigos Alberto y Mª José (gracias otra vez, chicos), pero esto y algo más que pueda haber olvidado, lo dejaré para otra ocasión, pues creo que ya me he enrollado bastante ¿no?

2 comentarios:

Pericles dijo...

Je reviens! Hola Peji, por lo que leo habeis disfrutado de lo lindo en la France. No te he dejado ningun post antes porque he estado de examenes. Me deje dos asignaturas para Septiembre-Historia de Grecia y Hª antigua de P. Ibérica-que me han ocupado casí todo el verano. Ya veremos las notas ...
Es una pena que no hayais podido visitar el entorno rupestre del Perigord, pero otra vez será. Si os han quedado muchas ganas siempre podeis visitar nuestro patrimonio que tampoco es manco. Queda claro que Francia es un país con mucho que ver y degustar, y cualquier viaje se queda corto.
Pues nada, me alegro de que hayais disfrutado de la cortesía gala-que mucho tarugo ibérico niega- y de que hayais podido cabalgar sobre uno de los elefantes que Anibal dejó por el camino a Italia.(Vaya flipe)
Nota: ¿Teneis el DVD de Roger Waters en Bogota de la gira del The dark? Si no es así, comunicámelo y te lo mando, que seguro que a Pepe le gustaría. Son dos dvd´s hechos con permiso, pero no oficiales. Fallan algo en imagen y sonido pero son muy interesantes.
Au revoir¡

Pejiguera dijo...

¡Che, Pericles! Seguro que apruebas, pues eres un chico muy "aplicaico", como se dice por aquí. Pero por si acaso, ¡suerte!. :-)

Si has seguido la crónica del viaje, habrás visto que nos hemos dejado más de una cosa por ver y por hacer, lo cual es la excusa perfecta para que haya una segunda parte... cuando hayamos recuperado nuestro peso más o menos normal, je, je.

En cuanto al DVD, no lo tenemos. Y no sé a qué están esperando a sacar el oficial, pues la gira hace ya tiempo que acabó ¿o no? Pepe es lo primero que busca cuando vamos por la zona de música de la FNAC o de ECI. Será bien recibido el envío que comentas.

Hoy es su cumpleaños y hemos tenido "triponá" familiar, así que estoy escribiendo esto más acostado que sentado en la silla...

Un abrazo desde Palmericas Town.