lunes, 12 de octubre de 2009

A vueltas con el mirador

¿Recuerdan que no hace mucho les hablé aquí de la famosa noria-mirador? No sé si nuestro alcalde ha recapacitado y ya se está arrepintiendo de la decisión tomada, tal vez demasiado precipitadamente, o bien alguna persona o personas sensatas de su entorno le han hecho ver que posiblemente no se haya escogido la mejor opción*. De una manera o de otra, el caso es que el Ayuntamiento ha decidido enviar una consulta a la UNESCO para pedir su beneplácito al proyecto (no olvidemos que el palmeral es Patrimonio de la Humanidad), pues estaría bueno que, una vez construido el engendro, nos retirasen tal honor, orgullo de los ilicitanos. Eso sí que no se lo perdonaría nadie a D. Alejandro y, por extensión, al PSOE.

Si siguen este blog, sabrán también que este verano estuve en Francia. En Nantes subí a la principal atracción de la ciudad: el gran elefante mecánico. De hecho, fui allí exclusivamente por él. Mientras hacía fotos desde lo alto de su lomo y contemplaba el paisaje, se me ocurrió lo bien que se adaptaría un “mirador” así al palmeral: móvil, de fácil mantenimiento y cómodamente amortizable. Allí cada viaje cuesta 6 euros por persona, y les puedo decir que no para. Ya me estaba emocionando imaginándolo dentro del Parque municipal, cargadito de turistas (y nativos, seguro), poniendo a su alcance los dátiles de las palmeras más bajas y divirtiendo por igual a grandes y chicos. En fin, seguiremos soñando...

Al margen del gran elefante, se está construyendo un mirador, llamado El árbol de las garzas. Un gran armazón de acero, provisto de pasillos recubiertos de vegetación, desde cuyas ramas se podrá vislumbrar una bonita vista de Nantes y de La Isla donde estará ubicado. Un proyecto original que nada tiene que ver con las tan manidas norias (por cierto, allí también hay una). Pero claro, en la ciudad natal de Julio Verne, si hay algo que debe sobrar es, precisamente, imaginación.

Dibujo del proyecto del mirador expuesto en Les Machines de L'Ile

* Cuando escribí esto, hace unos días, aún no se había publicado en los medios de comunicación que, desde la Generalitat Valenciana, se han negado rotundamente a la construcción de la noria en el lugar donde está previsto. El alcalde, a su vez, contestó que la cosa se hará ahí pese a quien pese. No olvidemos que la Generalitat forma parte, desde 1986, del Patronato del Palmeral, pues en ese mismo año se aprobó en las Cortes Valencianas la Ley de Tutela del Palmeral, así que supongo que algo tendrá que decir. Ignoro cómo irá lo de la UNESCO, pero, a nivel regional, el debate está servido.

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