martes, 17 de noviembre de 2009

XII Jornadas Fotográficas en Crevillent

Como ya les adelanté en una entrada reciente, el sábado 31 de octubre estuve de maratón fotográfico en la vecina población de Crevillent. Después del madrugón y de recoger a Lucía a las 7:10, nos encaminamos hacia Crevillent, donde habíamos quedado con Edu. El día amaneció soleado, pero con esa neblina sucia que ni es neblina ni es “na”, porque ni siquiera vale para adornar las fotos. Tras recoger las acreditaciones y comernos unos churritos que la organización había preparado para los participantes, pensamos iniciar la jornada en El Hondo, así que, con el sol aún bajo en el horizonte, nos encaminamos hacia allí. Vinieron también con nosotros Miriam, la mujer de Edu, y José Carlos, un amigo suyo con quien ya había coincidido en alguna quedada. Por el camino hicimos una parada fotográfica y pudimos comprobar que los mosquitos también habían madrugado y que no habían podido desayunar hasta nuestra llegada. Estuvimos a punto de volvernos, pues pensamos que, si en “las afueras” casi nos comen, dentro del paraje natural se iban a dar un festín con nosotros. Por suerte no fue así. Allí apenas encontramos ninguno y, los pocos que había, estaban entre las hierbas de las cunetas y se habían compinchado con unas llamativas mariposas tigre, de modo que, mientras algún incauto se agachaba para fotografiarlas en cualquier margen, los mosquitos aprovechaban para posarse grácilmente sobre sus orejas, cambiando un poquito de sangre por un muchito de picor. Después de un ratito allí (a pesar de todo, disfrutamos) nos volvimos a la civilización, en busca de las fotos urbanas y de retrato. He de decir que los habitantes de Crevillent tienen una paciencia infinita, pues soportar a 132 fotógrafos mareando en un mismo día, es algo de mucho mérito. Y no sólo se prestan gustosos a colaborar, sino que algunos hasta sugieren temas y motivos.


Estuvimos callejeando y mercadeando hasta eso de las 11, momento en el que, teniendo en cuenta la hora temprana a la que habíamos desayunado y la sangre que habíamos perdido, era de lo más natural que nuestros estómagos rugieran. Haciendo caso al equipo local, me pedí un Ciudad Deportiva, que no es otra cosa que un bocata de tortilla, con tomate frito y una longaniza que lo cruza de punta a punta. Estos bocadillos deberían servirlos enrollados con cinta aislante, pues son muy difíciles de coger y, cuando muerdes por un lado, el contenido se desparrama por el otro. Al final le coges el apaño y consigues dominar el medio metro de longaniza, pero cuesta un poco. De allí otra vez a callejear hasta la hora de comer. Lo hicimos en el mismo lugar donde habíamos fichado por la mañana, pues la organización había preparado un menú a base de cocas variadas (una de ellas también con longaniza), entremeses, ensalada murciana, tortilla... y de postre, tarrina de helado. Un 10 para ellos. Lo dije allí y lo vuelvo a repetir.


Por la tarde, Edu nos ofreció muy amablemente su casa para ver tranquilamente las fotos en su ordenador, pues en las pantallas de las cámaras no es lo mismo. Allí, Lucía, él y yo, elegimos aquellas con las que íbamos a participar, aportando cada uno su punto de vista, lo que suele resultar bastante útil. Valga el ejemplo de Lucía, que presentó una foto que no le terminaba de convencer, ante la insistencia de Edu y mía, y fue la única que consiguió meterse en la final, aunque no acabó premiada (tal vez si hubiese presentado otra, hubiese ganado algo, pero no se sabe). Cuando uno duda (y eso suele pasar), es bueno tener el consejo de dos amigos. Y nada, sin querer ya les he adelantado algo de los premios: que no obtuvimos ninguno. Bueno, José Carlos sí, un segundo de retrato con una foto que le hizo a su hijo en casa. Lucía y un servidor nos volvimos para Elche a eso de las 7, después de casi 12 horas de agotadora diversión. La verdad es que lo pasamos muy bien, pero acabamos rendidos. Ahora, a esperar al del año que viene. Si quieren ver las fotos con las que participamos, pueden hacerlo pulsando en este enlace. Les dejo con una que, si bien no participó, la hice porque me pareció de rabiosa actualidad. Ya me dirán...




2 comentarios:

lucia dijo...

Lucía
Pero que es lo que quieres que corrija, madre mía, lo has clavaoooo, y he de decirte que muy divertido todo el texto, si parece que se hace corto, y eso que yo sé toda la historia¡¡¡¡
Muy bueno Peji¡¡¡ me ha encantado.

Pejiguera dijo...

Gracias otra vez, Lucía. Se hace lo que se puede, ya sabes. :-))