lunes, 28 de diciembre de 2009

Seguimos con libros

Hace ya más de dos meses que no les hablo por aquí de mis lecturas, las cuales seguramente no interesarán a nadie, salvo a los libreros, pero por si acaso, aquí les dejo estas breves reseñas.

Como ya les adelanté, el amigo Vicen, quien ya me había dejado Las guerras del Peloponeso, de Tucídides, me prestó también la segunda parte, las famosas Helénicas, de Jenofonte, quien retomó el relato del conflicto donde lo había dejado el primero a su muerte. Si bien son dos estilos totalmente distintos, noté a Jenofonte más parcial en el fondo, pero también más ligero en las formas. Si en la primera parte abundan los discursos pronunciados por los distintos protagonistas de la guerra, en la segunda son muy escasos. Si en el libro de Tucídides, el lector toma parte por el bando de Atenas, pese al poco entusiasmo puesto por el autor en ello, y aún sabiendo que va a perder, Jenofonte nos hace sentir simpatía por los Lacedemonios, sentimiento que se va transformando en lástima conforme avanzamos hacia el final. Después de acabar con estos dos pesos pesados, para digerirlos mejor y repasar el tema de forma más amena, releí el librito que el siempre genial Asimov dedicó a Los griegos.

Entre los dos peloponésicos, devoré Pues vaya, una recopilación con extractos de las obras de P.G. Wodehouse, de quien ya les hablé anteriormente. Con él he podido descubrir que la producción del autor no se limita a los divertidos Jeeves y Wooster, sino que tiene varias series con diversos protagonistas, entre los que puedo citar al Sr. Mulliner, a Psmith o a los habitantes del Castillo de Blandings, con Lord Emsworth a la cabeza y su ojito derecho, la cerda negra de raza Berkshire, ganadora de varios concursos, más conocida como Emperatriz de Blandings. Acaba el libro con ensayos, pensamientos y un resumen epistolar, una muestra de la correspondencia que el autor mantuvo, durante su larga estancia en los Estados Unidos, con un amigo inglés, a quien pone al corriente de sus andanzas.

Más recientemente ha pasado por mis manos El asombroso viaje de Pomponio Flato, con el que he descubierto a Eduardo Mendoza y, sin exagerarles nada, me he divertido bastante. Dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno, pero éste me ha parecido excesivamente breve. Con un humor mayormente escatológico, aliñado con fina ironía, nos cuenta las desventuras de un patricio romano, de viaje por Judea, en busca de unas aguas milagrosas. Y no les contaré nada más, porque si lo han leído, ya saben de qué va, y si no lo han hecho, todo lo que exceda lo que he puesto está de más. Recomendable.

Otro libro que tenía pendiente, dando tumbos por la mesa desde hace un año (regalo del amigo invisible en las navidades pasadas), era el archiconocido El niño con el pijama de rayas, de John Boyne. Si alguien lo quiere, se lo regalo.

Y ya para terminar, por hacer tiempo mientras llega la remesa que he encargado en la librería con el famoso cheque-regalo, he leído otro que había por casa: El pájaro de fuego y otros cuentos populares rusos, de A.N Afanásiev. Éste no lo regalo porque es de mi mujer, pero tampoco me importaría. Del estupor inicial al aburrimiento sólo hay tres páginas. Y el final de los cuentos, de antología. Dan la sensación de haber sido escritos con la mayor desgana del mundo. Es una lástima, porque algunas historias darían mucho más de sí bien desarrolladas. Al acabarlo, me vino a la cabeza esta comparación con todo lo ruso que tengo y/o he tenido: algo útil, de cierta calidad, pero con un acabado soso y desabrido.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Lo mejor de la gastronomía

A principios de noviembre (del 7 al 11 concretamente), se celebró en el IFA de Torrellano el Congreso nacional Lo mejor de la Gastronomía, evento que venía celebrándose anteriormente en San Sebastián. Paralelamente al congreso, se programaron diversas actividades, algunas de ellas en Elche (no podemos obviar el hecho de que los pabellones de IFA se encuentran en nuestro término municipal), como un concurso de huevos fritos, otro de alioli y un debate-coloquio sobre el estado actual de la gastronomía española, celebrado en la rotonda del Parque Municipal, en el que intervinieron, entre otros, Quique Dacosta, Susi Díaz (conocida cocinera local) y Paco Torreblanca como representantes de los restauradores; del lado de los usuarios, y por hacer la cosa más amena y divertida (supongo), algunos de los escogidos fueron José Mª Iñigo, el Gran Wyoming y Santiago Segura. Verán algunas fotos más abajo. Como la cosa iba medio en serio, medio en broma, se dijeron muchas tonterías, pero también muchas verdades, entre ellas, la que dijo el Sr. Iñigo aludiendo a aquellos hosteleros que, especializados en elaborar ciertos manjares, especialmente sencillos, a precios accesibles para la mayoría de los mortales, se meten en camisa de once varas. Puso el ejemplo de ese asador en el pueblo, donde todo el mundo va a comer chuletas de cordero, o gazpacho, porque están cojonudos. Sitios de menú corto pero suculento, donde no saben hacer muchas cosas, pero las que hacen están riquísimas, después de tantos años de especialización. Pues bien, de la noche a la mañana, llegas a ese mesón y te encuentras a Pepe, el propietario-cocinero-relaciones públicas-sumiller, puesto de gorro y delantal verde de diseño, con su nombre bordado en oro y con una carta de “alta mariconería” (y perdón por la expresión) bajo el brazo. Una carta de donde, en el mejor de los casos, no habrán desaparecido aquellos guisos por los que hemos venido siempre, pero cuyo protagonismo ha sido sustituido por otros de nombre más rimbombante y peor sustancia. De inmediato me vino a la cabeza el negocio regentado por unos amigos, perdido en medio de la sierra, a donde solemos ir al menos una vez al año -está a hora y media en coche de aquí- para no perder el contacto y casi por tradición (una tradición que dura más de 20 años). Allí hemos comido siempre, servidos en platos de “duralex” -transparentes y rayados por el uso-, esas patatas fritas en la leña, esas chuletas de cordero a la brasa o ese conejo frito con ajo cabañil que hacen que se te salten las lágrimas, de tan buenos que suelen estar. Con el tiempo, los platos y vasos “como los de casa” han ido siendo sustituidos paulatinamente por vajilla normal de hostelería, incorporando –por fin- detalles como copas para el vino o cubiertos todos iguales. Pero con estos cambios llegaron otros, como entradas en la carta del tipo Lomo de jabalí con salsa de castañas, Brochetas de ciervo o Perdiz confitada, habiendo desaparecido esos que tanto nos gustaban. Como tengo la suficiente confianza –y soy lo bastante “cascaor”- como para decirles lo que pienso, lo hemos hablado en más de una ocasión, a lo que siempre me han respondido que se han tenido que adaptar a lo que la gente les pide, pues su clientela estaba harta de sota, caballo y rey. Ella soporta mejor la crítica, pues creo que se ha dado cuenta de que la exagero un poco, pero él se la toma más a pecho, y le noto en los ojillos que le he tocado la fibra, por no decir otra cosa. En nuestra última visita, hace ahora un par de meses, convinimos en que, a la próxima, pediríamos un menú “clásico”, con su fuente de chuletas de cordero o conejo frito y otra de patatas, abundantes y con un fondillo de aceite en el culo de la bandeja, donde mojan los que se quedan con ganas o los que no pueden resistirse a la gula, a pesar del colesterol, los triglicéridos y todas esas tonterías que nos joden la vida.

Y ya para terminar, y por si acaso lee esto: Paco, no te mosquees, que sabes que te queremos mucho, hombre. :-)

sábado, 19 de diciembre de 2009

Tercer aniversario

¿Saben que el pasado jueves hizo tres años que estoy aquí dándoles la lata? Parece que fue ayer, pero desde entonces han pasado muchas cosas, unas agradables y otras no tanto. Aquí les he ido desgranando, como las magdalenas de Proust, detalles de mi niñez en ese Elche de finales de los 60, las novedades del devenir cultural de esta ciudad, o les he mantenido al corriente sobre mis lecturas, o sobre mis viajes y/o los de mis amigos. Saben por estas páginas de mis aficiones, de mis alegrías y de mis preocupaciones, o al menos de buena parte de ellas. El problema es que, con el tiempo, se acaban las ideas y se agotan los temas sobre los que escribir. Más de una vez se me ha pasado por la cabeza acabar esta aventura, si es que se la puede llamar así, pero me ha faltado valor. De todos modos, el poder de convocatoria de estas páginas es tan escaso, que apenas lo iban a notar algunos familiares y amigos, quienes muy probablemente lo visiten por saber de mí –los primeros- y por compromiso –los segundos-. Lo que sí habrán notado, es que la frecuencia de actualización ha bajado este año con respecto a los anteriores. Aunque he procurado que la media no bajara mucho, acabaré este año con ochenta y pocas entradas, mientras que la media de los dos anteriores ha estado muy cerca de las cien. No es mucho, pero es verdad que he pasado por momentos de auténtica sequía, en los que no sabía qué poner. De todos modos, hemos llegado hasta aquí y me alegro de poder celebrar con ustedes este tercer aniversario.

Gracias por venir.

martes, 15 de diciembre de 2009

De cooperantes y de maleantes.

El pasado 28 de noviembre, los amigos Alberto y señora, partían camino del Sáhara en misión humanitaria, concretamente a echar un vistazo a los ojos de aquellas personas dejadas de la mano de ZP y demás dirigentes europeos, sin contar a la ONU y a otros países de los comúnmente denominados civilizados. Dos días más tarde, me enteré de la noticia del secuestro de unos cooperantes en la zona y, casi simultáneamente, comenzaba el rocambolesco “incidente Haidar”, que sería de risa si no fuese porque es para llorar. Cuando escribo esto, ninguno de los dos asuntos ha sido solucionado, ni tienen, en mi modesta opinión, visos de resolverse a muy corto plazo. Con respecto al primero, respiré tranquilo –dentro de lo que cabe- al conocerse la identidad de los secuestrados, y más aún cuando se supo también la de los secuestradores. En cuanto a Alberto y compañía, ya me advirtió antes de marcharse de que iban a estar literalmente incomunicados (no iban a Tinduf, sino a otro campamento más al Sur, cuyo nombre no recuerdo, donde los medios son aún más precarios, si cabe), así que cuando vuelvan, dentro de unos días, nos pondrán al corriente de cómo se han vivido allí estas situaciones. Ya les contaré, pues seguro que tiene miga la cosa.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Calendario 2009 - Diciembre

A lo tonto, a lo tonto, hemos llegado a diciembre, último mes de este año que tan descontento tiene a casi todo el mundo. Esperemos que el 2010 nos venga cargadito de cosas buenas o, al menos, que no traiga ninguna mala, que ya es bastante. Ya estoy trabajando en el calendario del próximo año, pero antes, les dejaré con la foto de este mes, tomada el año pasado por estas mismas fechas, de parte de la iluminación navideña instalada por nuestro Ajuntament para deleite de grandes y chicos (y de Iberdrola). Y la próxima semana les contaré algunas cosas sobre libros y cooperantes, entre otras. Permanezcan atentos a sus monitores. :-)

lunes, 7 de diciembre de 2009

Festival Medieval 2009

Pues, otro año más, hemos tenido Festival Medieval en Elche, como ya les anuncié. Fueron dos fines de semana intensos, repletos de actividades, pasacalles y... mercadillo. No lo pasamos mal, no. El primer acto al que asistimos fue a una ceremonia Sema en el Gran Teatro, a cargo de Galata Mevlevileri Derviches, de Turquía, que era más liturgia que espectáculo. Mentiría si dijera que no me gustó, pero me sorprendió porque esperaba algo más folclórico y menos espiritual. Por lo visto, el resto de asistentes estaba tan sorprendido como yo, pues los ejecutantes, desde los músicos (entre los que había una mujer), hasta el maestro espiritual, pasando por los derviches, transmitían tal solemnidad, que cuando saludaron al comenzar y al finalizar la ceremonia, no sabíamos qué hacer, y nadie se atrevió a aplaudir. No habría estado mal que, junto con el pequeño programa que nos dieron a la entrada, nos hubiesen explicado algo sobre el tema, pues nos fuimos sin saber si habíamos hecho bien o no, aunque creo que acertamos. Aquí tienen alguno de los momentos mágicos.


Al día siguiente asistimos, en el Hort del Xocolater, entre palmeras, a una versión más artística de la danza sufí, más parecida a lo que esperaba. De la mano del también turco Ziya Azazi, casi llegamos al trance con sus incansables giros, en un espectáculo donde la danza, la luz y el sonido se combinaban de forma muy atractiva para, durante treinta minutos, mantenernos embobados. Ahí van dos imágenes de Dervish in progress.


El plato fuerte tendría lugar en el fin de semana siguiente, pero coincidió con la maratón fotográfica crevillentina, y llegué tan cansado de ella, que no tuve el coraje suficiente para coger la mochila de nuevo y salir a la calle. Como mi mujer y mi hijo estaban también en baja forma (a mi regreso encontré a la primera en el sofá, enrollada en una manta, con una de sus indisposiciones digestivas, mientras que el segundo estaba en la cama con jaqueca), no tuve quien me animara a hacerlo, así que provisto de chándal y zapatillas, me arrellané en el sillón a ver el fútbol (la carne es débil). Aparte de las fotos de arriba, podrán ver más imágenes relacionadas con el Festival en mi galería en Flickr (encontrarán el enlace a la derecha). Gracias por su visita.

jueves, 3 de diciembre de 2009

La mariposa tigre (Danaus Chrysippus)

No hace mucho les hablé aquí de mi participación en una maratón fotográfica en la vecina localidad de Crevillent. En esa entrada les contaba sobre nuestra visita al Hondo y, muy de pasada, sobre unas mariposas compinchadas con los mosquitos. Ese día, con motivo de las jornadas fotográficas, las puertas del paraje estaban abiertas de par en par, con lo que pudimos entrar “hasta la cocina”, como se suele decir. Ya casi nos volvíamos cuando descubrí, detrás de una de las casetas de los guardas, una vistosa mariposa, bastante inquieta por cierto, que no se dejaba fotografiar fácilmente. Cuando volví al camino, descubrí con sorpresa que había varias decenas de ellas, acosadas por otros participantes en el concurso. Curiosamente, fuera de los márgenes no había mosquitos, o al menos no molestaban, pero en cuanto te salías un poco del camino, eras víctima de su avidez. Y claro, las mariposas estaban donde más mosquitos había. De vuelta al coche –y a Crevillent-, uno de mis compañeros comentó que había oído al guarda contarle a otros visitantes, que era una especie rara de mariposa, migradora desde África, que sólo podía encontrarse aquí en toda España. Como el tema me pareció interesante, me propuse investigar, así que, ya en casa, y con las fotos delante, encontré en Internet algo de información.


Al principio la confundí con la famosísima Monarca, pero cuando me fijé un poco mejor, vi que no era igual. Y es que es su pariente de este lado del océano, pero tan parecida, que la llaman también la “monarca africana”, aunque es más conocida como mariposa tigre. Ampliamente extendida por Asia y África, es fácil de encontrar en las Canarias, mientras que es rara en Marruecos y no ha sido citada ni en Argelia ni en Túnez. Con esto del cambio climático (y que me perdone el Sr. Ánsar por ser tan pesado), su área de influencia se ha visto ampliada a zonas del norte del Mediterráneo, como Grecia, el sur de Italia o España, siempre asociada a humedales costeros y a su vegetación típica, pues en ella se encuentran las plantas de las que se alimenta.


Les dejo con algunas de las fotos tomadas, para que puedan apreciar su belleza.