domingo, 10 de enero de 2010

Souvenirs - 1ª parte

No hace mucho les hablé aquí de que los amigos Alberto y señora habían salido para el Sahara, como cooperantes, enrolados en una misión para proveer de gafas a los habitantes de los campamentos de refugiados del norte de Argelia. La semana pasada estuvimos cenando con él (ella se reincorporó a su trabajo en Estella) y nos puso al día de sus aventuras y desventuras en el desierto, haciéndonos entrega de algunos presentes que seguidamente les muestro:

Sí, es lo que parece. Una botellita con arena del desierto, cosa que me hizo mucha ilusión, por cierto. En la foto no sé si se apreciará que es bastante morena, cosa que nos chocó un poco, acostumbrados como estamos a las arenas casi pálidas de las cercanas playas y dunas costeras.



Conocedor también de mi afición a coleccionar monedas de otros países, me trajo éstas que ven en la foto de arriba, bastante gastadas por el continuo manoseo. Algunas lo están tanto, que me he visto negro para conseguir que se apreciara el dibujo en la foto y, de hecho, en una de ellas apenas se distingue nada.

Para ellos ha sido una experiencia muy enriquecedora (ayudar desinteresadamente siempre lo es) y nos dio mucha envidia mientras nos iba contando cosas, unas buenas y otras no tanto, pero como astrónomos aficionados que somos, al amigo Vicen y a mí se nos caía la baba oyendo a Alberto –otro entusiasta. Nos conocimos gracias a esta afición- dándonos detalles del impresionante cielo del desierto. En fin, no sé si algún día conseguiremos verlo, pero seguro que es algo digno de contemplar... y de sentir. Un buen cielo no sólo se ve, también se siente.

No hay comentarios: