domingo, 7 de febrero de 2010

Los Reyes Magos 2010

Parece mentira que, a estas alturas, aún no les haya hablado de los últimos Reyes. Y no es que viniesen cargados de carbón (que también), pero liado con otras cosas, Enero se me ha pasado en un suspiro. Creo que ya les conté que hago unas cartas extensas, con todo lujo de detalles (fotos, tarifas, pistas sobre dónde conseguir cada cosa...), más que nada por facilitar la labor de los pajes de sus majestades y evitar errores. Por lo visto, este año la he redactado mejor que nunca, porque han acertado en todo (aunque no lo han traído todo, claro). Y, ¿qué trajeron pues? Pues un relojito nuevo, cuya foto verán más abajo, para sustituir al viejo Swatch que lleva conmigo un montón de años y que ha pasado a descansar –merecidamente- al cajón de la mesita de noche.


También una renovación de mi cuenta de Flickr, donde tengo alojadas unas cuantas fotos (vean los enlaces de la derecha) y, cómo no, unos cuantos libros. Dos de ellos son pequeñas ediciones (en dimensiones y en páginas) facsímil, que la Editorial Maxtor ha realizado de obras de hace algunos siglos. Uno de ellos se titula Conocimiento de las catorce aves menores de jaula, por Juan Bautista Xamarro, impreso en 1775 (la ilustración de la tapa es muy reciente. Si ven las originales, bien podrían confundir a un jilguero con un perrillo de las praderas). El otro, Descripción de los juegos de la infancia, de Don Vicente Naharro, impreso más recientemente, en 1818. :-)

Aparte de éstos, vinieron tres más de Eduardo Mendoza, a quien me he aficionado recientemente: El laberinto de las aceitunas, El año del diluvio y La aventura del tocador de señoras. Los dos primeros ya los he terminado, pero de esto y de otras lecturas, les hablaré otro día si les parece.

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