viernes, 12 de marzo de 2010

Más lecturas – 2ª parte

Pues ya ha llegado el momento que les prometí. Como les decía, me terminé otros dos libritos de Wodehouse: Luna llena y Mal tiempo. Ambas transcurren en el castillo de Blandings, donde el despistado Conde de Emsworth es acosado continuamente por propios y extraños. Son libritos que se leen, como ya dije en otra ocasión, con una permanente sonrisa. Resultan ideales para estos momentos de crisis.

En cuanto a Eduardo Mendoza, he leído también Sin noticias de Gurb, una ida de olla escrita a modo de diario por un alienígena, quien, después de aterrizar en Cerdanyola y de enviar a su compañero Gurb (quien asume la apariencia de Marta Sánchez) en misión para tomar contacto con las formas de vida autóctonas, decide salir a buscarlo por toda Barcelona después de un tiempo sin recibir noticias suyas (de ahí el título, por si no lo habían adivinado aún).
Otro libro de Mendoza que ha pasado por mis manos ha sido El año del diluvio, dramón rural de posguerra con amoríos incluidos de señorito rural y monja de hospital. Se deja leer bastante bien, pero no es éste el Mendoza que a mí me gusta. Lo mejor, el final, porque significa que se acabó la novela y porque salen a relucir la mala leche y la genialidad del autor.
Y ya para terminar, El laberinto de las aceitunas, el mejor de los tres en mi opinión. Aunque llegando al final se torna un tanto extraño, tiene cosas buenísimas, propias del mejor Mendoza. De lo más entretenido. Muy recomendable.

Y en el momento en que les escribo esto, estoy terminando de leer Las Cruzadas, de Zoe Oldenbourg, bonito libro con una cuidada edición –aunque caro, todo hay que decirlo- de la Editorial Edhasa, de cuyo contenido les hablaré cuando lo acabe, que será pronto, pues ya está Saladino afilando la espada para el asalto final...

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