jueves, 29 de abril de 2010

Me llaman "abandonao"

Tengo muchas cosas que contarles, no crean, lo que ocurre es que ando bastante escaso de tiempo, para variar. Próximamente les hablaré sobre mis progresos con la moto (si es que se pueden llamar así), de mis últimas lecturas, casi todas ellas "reposición con honores de estreno", de un objetivo bieloruso que compré (el famoso Peleng) y las divertidas fotos que se pueden hacer con él, de las últimas novedades -más bien malas- de la próxima edición de Elx al carrer, de mis aventuras y desventuras con Orange, de mis últimas salidas con el grupo de Flickr... en fin, que tengo bastante faena. A ver si este sábado, que es festivo, me pongo las pilas y recupero el tiempo perdido. Hasta entonces, que disfruten. Les dejo una foto como compensación., tomada desde mi ventana. Espero que les guste. 
 

sábado, 24 de abril de 2010

Calendario 2010 - Abril

Paseando por Sarlat-La Caneda, al día siguiente de nuestra llegada, encontramos, en una de tantas revueltas, la antigua cárcel, hoy reconvertida en restaurante de postín. Me gusta callejear sin guías, para ir sorprendiéndome con los hallazgos, pero esto es un arma de doble filo, pues en ocasiones me he quedado a dos pasos de algo interesante por no haberlo sabido y haber dado la vuelta antes de hora. En esta ocasión casi nos la pasamos de largo, y si entré al jardín (desde la calle apenas se adivina lo que hay dentro), fue al ver a otros turistas hacerlo. Parte del personal de servicio estaba fuera, bajo el porche, descansando y preparándose para la posible avalancha que les vendría encima en unas horas, lo que frenaba en seco la curiosidad de los tempranos visitantes, que retrocedían cuchicheando entre ellos, como si hubiesen profanado un lugar sagrado o como niños sorprendidos en una travesura. Yo tampoco me adentré en demasía, lo justo para hacer esta foto, puede que contagiado por el comportamiento de mis predecesores. La verdad es que el lugar imponía un poco, tal vez por los uniformes de los divertidos camareros –quienes ya deben estar más que acostumbrados a ese trasiego-, tal vez por la tabla de precios que había a la entrada, excesivos para la mayor parte de los humanos sensatos y de bolsillo de clase media. Como siempre, si pulsan sobre la imagen, podrán verla con más detalle.

miércoles, 21 de abril de 2010

El retonno del Jedi (digo del Peji) :-)

Pues sí, después de más de una semana sin conexión, por fin ha llegado la banda ancha -de verdad- a mi hogar. Aún estoy en pleno proceso de divorcio con mi anterior operadora telefónica, y no sé si durará mucho el tema, pero estoy preparado y mentalizado para la lucha que se avecina. De momento, los chicos de ONO, mi nuevo proveedor, se están portando bastante bien. Ayer tarde contraté a través de Internet, y este mediodía, antes de que transcurrieran 24 horas, tenía mi línea operativa con 6 MB reales, así que estoy como un niño con zapatos nuevos. Espero que dure, porque no saben cuánto me gusta la tranquilidad en estos temas.
Y nada, después de ponerles al corriente, me van a permitir que me ponga al día con el correo atrasado, con un grupo de fotografía que tengo abandonado, y con otras cosas que requieren mi atención. 

Hasta pronto y gracias por su comprensión.

jueves, 15 de abril de 2010

X1FIN – Juntos por el Sáhara

Si por 7 miserables euros aún no han comprado el CD+DVD del título, háganlo, pues aunque no les guste –cosa posible pero poco probable- estarán apoyando una buena causa: la compra de camellas para los refugiados saharauis. El proyecto nació de la iniciativa del presidente de Sony Music en España, Carlos López y de la directora de contenidos de CUATRO, Elena Sánchez, quienes involucraron a un grupo de jóvenes cantantes y actores para que interpretasen juntos un tema ajeno. Y el resultado es de lo más variopinto e interesante. Tenemos por ejemplo a Edu Soto (más conocido por su personaje El Nen), que interpreta junto con la –para mí- sosa Conchita, el tema Como yo te amo, de Raphael. O la sorprendente La leyenda del tiempo que inmortalizó Camarón, interpretada por Poncho K y Juanjo Ballesta. Y si quieren ver y escuchar algo divertido, nada como la versión que del Sympathy for the devil de los Rolling Stones hacen los chicos de Pastora junto con Asier Etxeandía (que no sé quién es, pero ya me cae de p.m.). El DVD está aderezado con fragmentos del viaje que Santi Millán y Jon Sistiaga hicieron a Tindouff, compartiendo techo y estofado de camella con los refugiados saharauis. Muy interesante (y solidario).

domingo, 11 de abril de 2010

Las Cruzadas y otros más

Pues sí, ya terminé Las Cruzadas, de Zoé Oldembourg. 807 páginas (más prólogo, más apéndices), editado por Edhasa en un volumen en tapa dura que se me antojó caro, qué quieren que les diga. En cuanto al contenido, quien espere encontrar una novela con amores, bonitas conquistas, y el triunfo de los soldados de cristo sobre las hordas infieles, que no lo lea. Las Cruzadas en si tuvieron todo eso y mucho más, con lo que no necesitan mucho adorno para resultar una lectura entretenida. La señora Oldembourg hace un exhaustivo estudio sobre la repercusión, política y social, que tuvo tal movimiento de gente armada a través de Europa y de Oriente Medio, desmenuzando a cada protagonista, para hacernos un retrato, desde un punto de vista a veces parcial, de la personalidad de cada uno de ellos. De su lectura he deducido que Las Cruzadas, en su origen, no fueron otra cosa que una expedición, amparada, patrocinada y bendecida por el Papa de turno, para recuperar de manos infieles la Tierra Santa y, de paso, debilitar a Bizancio y, sobre todo, a su iglesia, rival de la de Roma. En ella participaron, mayormente y sobre todo en la primera, segundones príncipes normandos, sin derecho a herencia en su país, quienes buscaban conseguir gloria y feudos  propios en el lejano oriente. Feroces vikingos, convertidos al cristianismo y asimilados por la “civilización” de occidente -hecho que no les quitó un ápice de su ardor guerrero ni de su sed de conquista- , que obtuvieron así el beneplácito que la iglesia no otorgaba a sus luchas fraticidas como nobles francos. El libro tiene detalles muy curiosos, como el de... bueno, no, mejor léanlo. Les advierto que es un volumen, por peso y tamaño, incómodo de leer en la cama, pero ya saben, quien algo quiere, algo le cuesta.

Para hacer la digestión de este tocho, tenía que coger algo ligerito, así que me decidí por Amor y gallinas, de P.G. Wodehouse. Si bien S.F. Ukridge –el protagonista- es uno de los personajes más desvergonzados nacidos de la pluma del autor, en esta ocasión la gracia brilla por su ausencia (o al menos yo no la he sabido encontrar), con lo que, con toda franqueza, puedo decirles que su lectura me ha defraudado.

De los regalos de Reyes tenía aún pendiente La aventura del tocador de señoras, de Eduardo Mendoza, último de la –de momento- trilogía protagonizada por un delincuente de poca monta, venido a menos, cuyo nombre el autor no llega a revelarnos, a quien el comisario Flores saca esporádicamente del manicomio en que se haya recluido para que le eche una mano en sus investigaciones, cuando no que se las haga completas. Si son capaces de leer el primer capítulo sin soltar una carcajada, una de dos: o no están vivos, o no nos parecemos en nada usted y yo. Como ya había leído el segundo de la serie, El laberinto de las aceitunas, sólo me faltaba el primero: El misterio de la cripta embrujada, así que me hice con él y comprobé que no es bueno alterar el orden de las cosas. Tenía que haberlo leído antes que los otros, pues su valor queda algo desvirtuado si se han leído previamente el segundo y el tercero de la serie. Siendo el más flojo, no deja de ser entretenido. Si se deciden a leerlos, háganlo en el orden correcto.

Buenas lecturas tengan ustedes.   

miércoles, 7 de abril de 2010

Luz lunar

El pasado 28 de febrero, coincidiendo con la luna llena, algunos miembros del grupo Elche/Elx de fotografía, hicimos una salida para hacer fotografía nocturna. Educrevillent, moderador del grupo, conocía unas casitas en ruinas en la Sierra de Crevillente, y hacia allí encaminamos nuestros pasos y nuestras cámaras. Aprovechando que en esas fechas aún oscurece relativamente pronto, tuvimos una sesión muy interesante y, sobre todo, apta para todos los públicos, pues a las nueve y media estábamos de regreso en casa. En cuanto a los resultados, juzguen por ustedes mismos:

domingo, 4 de abril de 2010

Los Palomera

Tengo un muy buen amigo cuyo segundo apellido es Palomera. Como verán, no es uno de los  más comunes. Su abuela materna (su abuelo murió cuando él tenía 6 años y apenas tuvo tiempo de tratarle) siempre le decía que era un apellido muy escaso, originario de Lorca (Murcia) –lo cual dudo- y que todos los que lo llevasen serían familiares, en mayor o menor grado de parentesco. Aunque no pongo en duda que haya algo de verdad en ello, mi amigo se puso hace unos años –cuando Internet empezaba a ser algo normal en nuestras vidas- a investigar y le salieron Palomeras por todas partes. En México, en Estados Unidos (de origen mejicano, supongo) y hasta en Filipinas encontró infinidad de personas apellidadas así. Bueno, en este último país, sólo una, pero muy curiosa: Jaime Palomera, un negrito muy cachondo (no se extrañen del nombre castellano: Filipinas fue antaño colonia española). Como Lorca fue en tiempos una importante plaza militar, desde la que supongo partirían expediciones más allá de nuestras fronteras, llegó a la conclusión de que, posiblemente, su abuelo descendiese de alguno de los Palomera que, enrolados en el ejército, fuesen a esparcir su semilla por el mundo. O eso, o que, al menos, emparentase con él (o ellos). En España también ha encontrado este apellido en personas de alguna relevancia social, o bien empresas con este patronímico. Mi amigo tiene, como yo, un primo segundo -por parte de madre- en Francia, quien, haciendo averiguaciones para construir su árbol genealógico, encontró a alguien que le informó de que los mormones tenían microfilmadas las actas de bautismo de todas las iglesias españolas, facilitándole una dirección de contacto. Gracias a ella ha podido obtener algunas partidas de la iglesia de San Mateo en Lorca, entre ellas la que aquí debajo reproduzco, de Ramón Palomera, hijo también de Ramón Palomera y a quien, por la fecha de nacimiento, supongo padre del Ramón Palomera que fue abuelo de mi amigo y cuñado de la madre de su primo de Francia.

Tenemos pendiente hablar con él para que nos cuente algo más sobre lo de los mormones, pues es un tema que nos tiene intrigados. Ya les contaré si me llega alguna noticia más.