jueves, 8 de julio de 2010

Vacaciones 2010

Llevo muchos años queriendo ir a Suiza, así que, con el beneplácito de “la parienta”, me puse a buscar información sobre el bonito país alpino. Aunque ya lo imaginaba, lo primero que aprecié es que los precios, sobre todo en lo que alojamiento se refiere, son tan altos como sus montañas. Esto nos hizo dudar durante algunas semanas, tanto, que me puse a buscar otras opciones, pero mi imaginación, en segundo plano, me seguía llevando a esos verdes pastos, esos valles cuajados de abetos, de arroyos cristalinos, de las vacas de milka, a esa variedad de quesos de todos los tamaños, colores y sabores... en fin, que poco podía hacer contra los argumentos que yo mismo me presentaba, por lo que abrí el Google Earth, sobrevolé el territorio, y mis ojos se pararon en un espacio habitado entre dos lagos, en pleno corazón de Los Alpes. Descendí en picado y cuando los nombres de pueblos, lagos y demás comenzaron a hacerse legibles, distinguí cuál había sido mi elección: Interlaken (jolín, qué ojo tengo). En la página de la Oficina de Turismo de Suiza, descubrí que el 2010 es el año del senderismo, teniendo organizado hasta un concurso fotográfico sobre el tema (otro empujoncito). Además, en la misma Web encontré que se podía alquilar un apartamento en Wilderswil (en la zona que había escogido, a 2 Km. de Interlaken) por alrededor de 300 euros la semana, precio más que razonable que acabó de decidirnos. En unos días (coincidiendo con Elx al carrer), reservamos vuelos y alojamiento, dejando para el día siguiente -pues habíamos quedado para hacer fotos- el concretar el alquiler del coche y escoger el hotel de Ginebra para dos días que nos quedaban.

En un descanso de la quedada fotográfica, sentados en una terraza con unas rubias delante, salió a la conversación el tema de las vacaciones. Cuando expliqué nuestros planes, precios y fechas, gustaron tanto, que en el acto se agregaron los amigos Carlos y Edu (a falta de comentarlo con sus respectivas). Pasado ese trámite –con resultados positivos-, ya hemos conseguido los vuelos y el alojamiento (en el mismo pueblo, pero separados), me he hecho amigo de las chicas de Turismo del lugar, y sólo queda decidir el tema del coche, pues tendremos que coger un monovolumen de 6-7 pasajeros, o movernos en tren o bus aprovechando la extraordinaria infraestructura de transporte público de que disponen los suizos. Ya les contaré cómo queda la cosa. De momento, parece una quedada del Flickr en Suiza. Y fotos vamos a hacer, ya verán...  :-)

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